¡Qué nervios, leñe! Hoy, toda la tarde/noche pegado a @antena3com para ver el desenlace de @PasapalabraA3! Qué cantidad de programazos nos han regalado Manu y Rosa...
“Mientras mi hijo era asesinado en las calles, él bailaba en Miraflores y lo transmitía en vivo. No fueron excesos: fue un poder que celebraba mientras sus fuerzas mataban jóvenes. Hoy hay informes, nombres y responsabilidades por crímenes de lesa humanidad. No buscamos venganza, buscamos justicia.”: Israel Cañizalez, padre del joven músico asesinado por el régimen, Armando Cañizales.
Mi “detención” no fue ordenada por un tribunal ni juez, fue una orden verbal de @NicolasMaduro en TV, violando todas las instancias: “HE ORDENADO DETENER AL GENERAL EN SITUACIÓN DE RETIRO ÁNGEL VIVAS,QUE LO BUSQUEN Y ME LO TRAIGAN” dijo. Como Nerón cuando mandó buscar a San Pedro
Víctimas de un nuevo acto criminal de agresión y terrorismo de Estado, perpetrado contra la hermana República Bolivariana de Venezuela por parte de Estados Unidos, perdieron la vida en acciones combativas y tras férrea resistencia 32 cubanos.
#HonorYGloria
El cuento del “petróleo” ya cansa. Es ignorancia y resentimiento puro disfrazado del absurdo “antiimperialismo”.
EE. UU. consume 20 millones de barriles diarios y produce 13 millones: es el mayor productor de petróleo del mundo gracias al shale oil y al fracking desde la década de 2010.
EE. UU. importa petróleo de México, Colombia y Brasil, todos gobiernos “progresistas”, y a nadie se le ocurre llamarlos vendepatria por comerciar con los americanos.
La demanda energética de EE. UU. está cubierta desde hace años. No estamos en 1970 y Las venas abiertas de América Latina hoy es folclore ideológico, no análisis económico.
Venezuela no produce ni 1 millón de bpd. Las “reservas” no valen nada bajo tierra. Sin inversión, tecnología y capital extranjero no existe petróleo, solo propaganda.
Nuestra industria petrolera nació con capital y conocimiento estadounidense, nuestro mayor socio histórico.
Lo demás es complejo de inferioridad y resentimiento. Si queremos producir, crecer y salir del foso, Venezuela debe abrirse al mundo, comerciar sin complejos y retomar relaciones normales con EE. UU. y los mercados internacionales.
Al final, esto beneficiará a todos los venezolanos. Los únicos perjudicados serán los chulos de siempre, 26 años saqueando el país, viviendo del petróleo que dicen “defender” mientras destruyeron la industria y nos condenaron a la miseria.