Me gustan los jueves porque están lo suficientemente lejos de los lunes y lo suficientemente cerca de los viernes. Es como ver la luz al final del túnel.
Mi momento mas maduro ha sido aprender a amar el desapego, si alguien me acompaña, está bien; si no, tambien, si alguien quiere hablar conmigo, lo valoro; si no, lo respeto, cero apegos, mucho amor para quienes me rodean, pero sin expectativas ni obligaciones.
Una persona inteligente aprende incluso de quienes no le agradan. Sabe reconocer habilidades, disciplina y buenas decisiones en otros, sin dejar que el ego lo ciegue. Todo puede convertirse en una lección si estás dispuesto a observar y aprender.