La #paz se construye en el corazón y a partir del corazón, arrancando el orgullo y las reivindicaciones. Midamos el lenguaje, porque también se puede herir y matar con las palabras, no sólo con las armas.
Obvio que no hay ninguna mujer, ni la puede haber mi amiga. Espera sentadita nomás, porque eso no ocurrirá.
El sacerdote cuando celebra la Misa actúa "in persona Christi" (en la persona de Cristo). Cuando el sacerdote celebra la Misa, Cristo y el sacerdote son una sola cosa. De hecho, cuando consagro la Eucaristía yo nunca digo: "este es el Cuerpo del padre Tomas". No digo eso sino "Esto es mi cuerpo". Es decir, en ese momento, Cristo está usando mi voz, mi cuerpo y mi persona para consagrar su Cuerpo, su Alma, su Sangre y su Divinidad. Siendo que Cristo es hombre, una mujer no puede actuar "in persona Christi". Si Dios se hubiese hecho mujer, la cosa sería diferente. Pero se hizo hombre. En la Misa y en la Confesión, Cristo y el sacerdote son una sola cosa. Es esa la razón por la cual una mujer no puede ser sacerdotisa.
La mujer no es menos que el hombre por no ser sacerdotisa, como el hombre no es menos que la mujer por no quedar embarazado ni gestar en su vientre.
Somos iguales en dignidad pero tenemos funciones (y roles) distintos. En la Iglesia, la mujer tiene un rol muy importante como educadora y sobre todo como madre (sea espiritual o biológica). Los grandes santos han tenido buenas madres (al menos en su gran mayoría). Además, el 80% de nuestras parroquias la conforman mujeres que son catequistas, jefas de grupos juveniles, encargadas de las finanzas, etc. Buenas mujeres que son madres forman buenos hombres y futuros líderes. Buenas mujeres también forman buenos cristianos con la catequesis y la enseñanza de la doctrina católica.
Como bien dice San Pablo: en la Iglesia hay muchos carismas como en el cuerpo hay muchos órganos. No todos deben ser ojo, no todos deben ser mano, cada órgano del cuerpo tiene su importancia y su función. De la misma manera siendo que Cristo es hombre, el sacerdocio es para los hombres pero la santidad para todos.
Siendo que María es mujer y después Dios (Cristo es Dios) es la persona más importante en la Iglesia, y siendo que la Iglesia es mujer, podemos dar gracias a Dios por todas las madres que forman parte de nuestra amada Iglesia. Sin ellas habría menos santos, ya que la mayoría de estos grandes hombres y mujeres han tenido grandes madres.
Por lo tanto, no esperen ni una mujer sacerdotisa, ni una mujer "obispa", ni una papisa. Eso no ocurrirá en la Iglesia fundada por Jesucristo (es decir, en la Iglesia Católica Romana con sus 24 ritos).