Tuve la dicha de soplarle a varios pasteles, pero nunca se trata del pastel, sino de las personas que se reúnen alrededor de él. Y que el valor de un regalo no está en lo que es, sino en las manos y el cariño con el que fue entregado.
A casi un año de que me entregaron, soy la persona más bendecida por contar con el apoyo de mis padres, pareja y amigos en este proceso que no ha sido fácil, pero que ha sido muy satisfactorio.