Cuentacosas. Padre y marido. Móstoles❤️Avilés. Oxímoron. Lucho contra los mangantes que roban al usuario del bus de larga distancia @JotDownSpain y @articulo14_
Este fin de semana escribí 'La singular vida de Lomen'. Más que escribirlo, lo parí. Mira que me resulta fácil escribir casi siempre, pero aquí había muchas emociones en la cazuela. A empezar la semana.
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Más de dos décadas después #SinCity sigue siendo un referente visual. El rodaje sobre croma y la creación digital de escenarios, iluminación y atmósferas trasladaron magistralmente la estética del cómic a la pantalla e influyeron profundamente en la industria. #VFX
@desmaker (La imagen es de hace unos años, de cuando tuve el pelo largo y me ayudó la buena gente de @espadasymas, unos amigos que no puedo dejar de recomendaros)
@enriquin@AdrianSussudio@Recuenco@jaqs63615692 Puedo asegurar que hay un caso extraordinario y tan replicable que en los últimos meses están persiguiendo al tipo que lo consiguió para meterle billetes en el tanga.
@jpcid@Recuenco@tarugoconf No te colaste. Soy fan de hacerme fotos con todo el mundo. Un día ese "todo el mundo" será alguien con una isla jodida e intentarán que me arrepienta. Hasta entonces, abrazos y fotos con todos.
Menuda operación relámpago hemos efectuado @Recuenco et moi en la @tarugoconf para vender #PersonotecnIA. Muchas gracias a todos. Ha sido un placer poner caras a tantos corazones #trg26
@fricau@Recuenco Muchas gracias. Si hay algo que se veía venir con tiempo era el pangramato. El problema con el mundo literatúfilo es que hemos visto a gente intentando trampear el sistema por la gatera.
Dicho lo anterior, te encuentras con libros como #PersonotecnIA, de @Recuenco y @uriondo, con disclaimers sobre IA tan brillantes como este.
Toda una lección de transparencia, delegación de tareas y asunción de responsabilidades 🔝
Me permito hablar desde la experiencia. Estuve veintiún años con la madre de mis hijos, nos conocimos con veinte y nos separamos ya en la cuarentena. Después del correspondiente duelo de alrededor de un año empecé a quedar con mujeres a las que conocía, efectivamente, en apps de citas.
Me tomé la búsqueda de pareja exacamente igual que si fuera una búsqueda de empleo, o, dado que he trabajado de comercial el 90% de mi vida adulta, un funnel de ventas. Al final, la cantidad importa, nos guste o no. Probé al menos media docena de apps de citas. Me hice un Excel para valorar los resultados de cada una de ellas. En todas pagaba la cuota más cara (generalmente en el rango de los veinte a treinta euros mensuales). La tasa de respuesta de Tinder estaba por debajo del 0,5%. Obviamente ese mercado de carne lleno de hombres cientos de veces más guapos que yo no era mi lugar.
Al final encontré mi app, en mi caso fue Meetic, que permitía, a cambio de una módica cantidad mensual, escribir a cualquier mujer sin necesidad de hacer match previamente, y por un suplemento no demasiado generoso, eximirlas a ellas del pago para responder. Según mi excel, la tasa de respuesta era de un 7%, más que suficiente para conocer a alguien cada semana.
Como decía, pera mi conocer gente era un funnel de ventas, pero en vez de clientes eran señoras de mediana edad. Cada día escribía a seis o siete mujeres, a verces más, cuyas biografías parecían divertidas, entretenidas o interesantes. No mentiré, a menudo escribía a mujeres que smplemente estaban buenas, pero con ellas la tasa de respuesta bajaba a la décima parte, y mi tiempo para escribir a desconocidas era limitado.
Conocí mucha gente. Ligué más en un año que en los cuarenta y dos anteriores. Varias veces más, de hecho. Aunque me costó un tiempo desarrollé cierto instinto para detectar sosas, amargadas y caraduras que sólo querían cenar gratis y me obligué a no perder el tiempo con ellas, igual que me obligo, como comercial, a dejar de seguir a un cliente si me da largas más de una vez.
Una semana de aquel primer verano del amor conocí a dos mujeres. Me acabé enamorando de las dos. Primero de una, con la que estuve saliendo medio año hasta que, supongo, se cansó y se marchó con un escueto mensaje de whatsapp y sin dar explicaciones. Nunca he vuelto a saber de ella. No estaba preparado para semejante chasco tan cerca cronológicamente del desengaño brutal que supuso mi separación, y me dejó muy tocado.
A la otra mujer me la encontré por la calle diez meses después de la primera cita. Los dos nos estábamos viendo con otra gente en aquel momento, pero los astros se alinearon, nos quedamos solteros a la vez y volvimos a quedar, catorce meses después del día en que nos conocimos, ya a finales de verano. Quedamos un viernes, y la cita duró hasta el lunes. Han pasado más de tres años, nunca nos hemos separado. En 2027 queremos empezar una vida juntos, y llevar a ese hogar a nuestros hijos. Es una locura, claro, pero qué locura maravillosa.
No me atrevo a recomendar nada ni a dar consejos, pero lo que a mi me funcionó es ser, desde el primer mensaje, desde el minuto uno de cualquier relación, desacomplejadamente yo mismo. Estoy viejo para fingir que soy alguien que no soy, y menos por un polvo. Si no le gusto el primer día no le voy a gustar el día 100. Mi otra regla de oro fue no mentir. Jamás, bajo ningún concepto. No fingir sentimientos para acostarme con alguien, no decirle que no estoy viendo a nadie más cuando sí lo estoy haciendo, y desde luego no decirle que no la he escrito porque tengo mucho trabajo (salvo cuando realmente fue así, que a veces era realmente el caso). Vivir con la conciencia tranquila no tiene precio.
Y por otro lado, tener paciencia. En mi bio de la app de citas decía literalmente esto: "Si quieres gente sin mochilas, no ventas al maldito pasillo de senderismo del Decathlon". Llegar a los cuarenta y tantos divorciado o separado y sin cicatrices es imposible, y buscar a alguien sin mochila es absurdo. Todos tenemos traumas, pero hablar de ellos con honestidad (especialmente honestidad con uno mismo) los hace más sobrellevables.
La paciencia incluye también el proceso. Trust the process. Más de nueve de cada diez mensajes que mandé en aquella app se quedaron sin responder. Normal, dado que cada mujer a la que escribía seguramente recibía diez o doce al día y tenía unos cinco segundos de atención antes de que sus ojos se fueran al siguiente family guy de la lista. De las que respondieron, quizá acabé quedando con una tercera parte. Generalmente tenía una cita por semana, dos, si se me había dado bien. Pero el proceso hasta ese café generalmente había sido tedioso e incluso repetitivo, y había supuesto exponerme al rechazo literalmente cientos de veces. Pero hemos venido a jugar, ¿no? Juguemos. Al final es la única manera de ganar.
P.D.: Esta fue literalmente mi primera conversación en Tinder, el día en que cumplía 42 años. Toqué fondo a los diez minutos de abrirme la cuenta.
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@tarugoconf@Recuenco@david_bonilla Es una paradoja, pero siempre me sentiré más un tarugo que un miembro de la comunidad PR. Tengo grandes amigos PR, pero no somos una comunidad. Cuando se juntan, son la CEOE. Literalmente.
La @tarugoconf se mide en este hilazo. Ayer hablaba con @Recuenco de cómo estar ahí era una bendición para #PersonotecnIA, porque es nuestra tribu. Y de la responsabilidad de @david_bonilla de seguir remando por él y por todos sus compañeros.
Como lo prometido es deuda, ahora que por fin he pillado sofá y estoy descansando, quiero compartir mis impresiones de la #TRG26, que ha sido mi primera.
Dije que iba a ser una turra y voy a cumplir: para entender todo hay que empezar por el principio, así que vamos a ello🧵
La #TRG26 es, sin duda, el mejor evento que se hace en España. Y lo ha sido durante años. Que mucha gente no lo conozca y que no sea portada de todos los medios es por diseño. Está hecho para los asistentes, no para salir en los medios.
Este año he perdido bastante peso y estoy recibiendo muchísimos comentarios en mis vídeos (y fuera), así que os aclaro cosinas:
1. No, no tomo Ozempic ni derivados. Palabrita.
2. No ha sido mi objetivo ni algo voluntario: antes tampoco tenía sobrepeso ni me veía mal.
3. Tampoco tengo un TCA ni derivados.
4. Sé que muchos lo hacéis con buena intención pero decirle a alguien "¡Has adelgazado!" no siempre es un cumplido: mucha gente adelgaza de golpe por problemas de salud física, mental, estrés etc.
Se tiende a relacionar el perder peso con algo positivo, pero no siempre lo es.
Por eso siempre decimos que es mejor no opinar sobre los cambios físicos de nadie: nunca se sabe cuál es la causa.