Perla de Simone de Beauvoir
“Envejecí a la francesa: sin alarde, sin ruptura, apenas dejando que el tiempo se asentara.
El cuerpo se aprovechó de mi distracción.
No sé cuándo decidió envejecer, porque lo hizo de forma silenciosa, casi elegante.
Un día yo era movimiento, urgencia, promesa. Al otro, continuidad.
No hubo un aviso claro ni un momento exacto.
El cuerpo fue cambiando mientras la mente seguía intacta, llena de planes, curiosidades y deseos. Las manos adquirieron historias, el rostro aprendió nuevos mapas, y el espejo empezó a reflejar a alguien que no llegó de repente, sino que fue convirtiéndose.
El envejecimiento no llamó a la puerta; entró mientras yo estaba ocupado viviendo.
Hay algo delicado en eso. El cuerpo no traicionó, solo acompañó el tiempo.
Se desaceleró donde antes corría, pidió cuidado donde antes exigía fuerza. No perdió dignidad, ganó lenguaje. Cada cambio empezó a comunicar experiencia, no declive.
Envejecer a la francesa es aceptar que el tiempo no necesita ser combatido, sino comprendido.
Es permitir que el cuerpo cambie sin que la esencia se pierda.
La mente sigue curiosa, la mirada atenta, el corazón disponible.
El cuerpo envejece, sí, pero lo hace con una elegancia silenciosa, como quien sabe que vivir es transformarse sin pedir permiso.
A veces se nos olvida, que somos tan afortunados de haber llegado hasta aquí a esta edad donde los silencios pesan menos y las verdades pesan más. Y sí, hemos perdido cosas en el camino, pero la vida también nos dejó “4 LUJOS” que no caben en ninguna cartera y que no se compran ni con todo el oro del mundo.
El primero es la salud.
Ese lujo que nunca valoramos cuando lo tenemos a manos llenas !!
Antes corríamos, subíamos escaleras, cargábamos bolsas y hasta los achaques eran ajenos.
Hoy quizá ya no funcionamos al cien, pero mira nada más ¡Seguimos aquí ! Respirando, caminando despacito, tomando el café calentito con las dos manos, y agradeciendo que todavía nos alcanza el cuerpo para disfrutar lo que queda. Aunque sea poquito, aunque algunas piezas ya truenen, la salud es un lujo que se celebra cada mañana.
El segundo es la paz.
Ese regalo que solo llega cuando uno ya peleó lo que tenía que pelear, cuando lloró lo que tenía que llorar y cuando entendió que no todo está en nuestras manos.
La paz es ese respiro profundo que te dice: “hiciste lo que pudiste, lo que te alcanzó, lo que tu corazón creyó correcto” y dormir tranquilo, sin cuentas pendientes con el alma, esa sí que es riqueza pura.
El tercer lujo es la sabiduría.
La de verdad, no la que se presume con títulos colgados en la pared. Hablo de la sabiduría que se gana a golpes, a fuerza de caídas, de pérdidas, de amores que se fueron y días que parecían no terminar nunca.
La sabiduría que te enseña a leer la vida aunque no tengas un solo libro abierto. La que te dice cuándo quedarte, cuándo irte y cuándo guardar silencio. Esa sabiduría que nadie te enseñó pero que la vida te obligó a aprender.
Y el cuarto lujo la familia.
La que te tocó o la que tú mismo formaste con cariño, con esfuerzo, con errores y aciertos. A veces no es perfecta, a veces no es de sangre, a veces es pequeña, remendada, diferente, pero es familia. Y quien ha tenido aunque sea un pedacito de amor verdadero sabe que eso también es un lujo que no todos conocen.
Así que hoy abrázate fuerte.
Porque quizá no tengamos los cuatro lujos completitos, quizá alguno cojee, quizá otro nos falte… pero si al menos uno de ellos sigue vivo en nuestra vida, ya somos más ricos que muchos.
Disfrútalos!
Porque llegar a esta edad ya es un privilegio y vivirla con conciencia, con gratitud y con amor, es el lujo más grande de todos”
“LA VEJEZ”
MATRIMONIO AL NORD:
Chiesa alle 11.
Ristorante alle 13.
60 invitati.
Antipasto, primo, secondo, dolce e caffè.
Alle 17: «Grazie di tutto, bellissima giornata».
Alle 17:30 sono già tutti a casa. 😂
MATRIMONIO AL SUD:
Ore 6:00: sveglia.
La signora prepara la borsa:
busta con 300 euro, fazzoletti, trucco e TRE paia di scarpe.
Perché nessuno sa quando finirà la giornata.
Ore 11: chiesa. 150 persone.
«Marò, quant’è fatt gruoss ’o figlio ’e Michele!»
«Ma Franchino s’è spusato?»
«E chesta chi è? A mugliera?» 😂
Finisce la cerimonia e partono 4 chili di confetti lanciati con una potenza che la Protezione Civile monitora la zona.
Poi carovana di 70 macchine, clacson impazziti e gente ai balconi che non sa chi si è sposato ma saluta lo stesso.
Arrivi al ristorante e trovi ALTRE 250 PERSONE.
Non erano in chiesa perché stavano «facendo l’aperitivo».
Traduzione: 7 Campari e 4 prosecchi. 😂
Ore 14:00, 400 persone sedute.
Cominciano gli antipasti.
Ore 17:30: stanno ancora arrivando gli antipasti.
Poi due primi, due secondi, fritture, sorbetto, frutta, dolci e una quantità di cibo sufficiente a sfamare un piccolo comune.
Tra una portata e l’altra si balla.
Le mogli scatenate in pista.
I mariti al tavolo a discutere di calcio, pensioni, macchine e lavori abusivi fatti nel 1997.
Ore 21:00.
«Signori, è aperto il buffet serale!»
IL BUFFET SERALE?! 😳
Ma se stiamo mangiando da otto ore!
A mezzanotte ricompare pure la pasta.
Ore 1:00, finalmente un uomo trova il coraggio:
«Me ne voglio andare… m’aggio stancato.»
Ma prima bisogna superare l’ultima fase.
La zia chiama il cameriere:
«Cameriè, fammi tre vassoi… aggia purtà nu poco ’e robba ô cane e ê gatti.»
Il cane non vedrà mai niente. 😂
Ore 2:00.
Rientro a casa: cravatta scomparsa, giacca sul braccio, camicia con tre macchie di sugo e cinque di vino.
La moglie entra in cucina e trova il marito davanti al vassoio avanzato.
«MA STAI MANGIANDO ANCORA?!»
Lui la guarda serio:
«E pecché… che cazz’ avimmo mangiato oggi?» 😂
Il matrimonio al Sud non è una cerimonia.
È una prova di resistenza.
E chi arriva al caffè… può considerarsi un sopravvissuto. 😂
"La tragedia de la vejez no es que uno sea viejo, sino que uno sea joven. Dentro de este cuerpo que envejece hay un corazón todavía tan curioso, tan hambriento, todavía tan lleno de anhelo como lo estaba en la juventud".
Albert Camus
@EgarelPeronista@vladibarrios95 subio un posteo cerrando el negocio. despues que intentara sumarle a la carniceria productos de almacen y ya vendia de todo. bueeee intentaba porque cerro porque se fundio
Hay personas que no saben vivir sin crear.
Yayoi Kusama fue una de ellas. 97 años después nos ha dejado el mundo lleno de lunares, calabazas, espejos infinitos y una obsesión por la belleza que no soltó ni en sus últimos días.
Hasta siempre, Yayoi.