No me impresiona tu profesión, ni tu manera de vestir, ni tu estatus social o económico, ni tus posibilidades financieras, ni tus pertenencias. Me impresionas como piensas, tus convicciones y tus valores, me impresiona tu trato hacia los demás, tu humildad como persona.
Imagínate verme un día de lejos y pensar:
"Esa mujer, que rara vez se interesa por alguien porque está enfocada en sus objetivos, en algún momento se fijó en mí. Y yo decidí desperdiciar esa oportunidad comportándome de mala manera, ahora me toca verla de lejos".
Es increíble cómo una persona puede ocultar tantos problemas mentales, problemas en su casa, en su vida, y no te imaginas por todo lo que pasa esa persona hasta que decide contártelo, por eso hay que tratar de ver más allá de lo que se ve a simple vista y ser amable siempre.