Murió el Indio Solari y volvimos a ver el mismo fenómeno de siempre: homenajes, críticas, idolatrías y rechazos. No por él, sino por nosotros.
La grieta parece ser el denominador común de la historia argentina. Antes fueron unitarios y federales. Después peronistas y antiperonistas. Más tarde Redondos vs. Soda Stereo. Actores contra actores. Periodistas contra periodistas. Siempre un “nosotros” y un “ellos”.
Cambian los nombres, los símbolos y las generaciones, pero la lógica es la misma. Tal vez el desafío pendiente de la Argentina no sea elegir un bando, sino aprender a construir algo en común sin necesidad de dividirnos primero.
Cuando tu mamá se encerraba a hablar media hora con tu tia, te metia adentro con ella y tenias que hacer silencio mientras te entretenias con el cable.