Te he llamado por tu nombre y tú me perteneces. Aunque tengas graves problemas, yo siempre estaré contigo; cruzarás ríos y no te ahogarás, caminarás en el fuego y no te quemarás porque yo soy tu Dios y te pondré a salvo. Yo te amo; tú vales mucho para mí.
Isaías 43:1-4
Un lisiado a la mesa se sentó
Con vergüenza, sus heridas, ocultó
Más, al Rey, no le importó su condición
Bienvenido, hijo mío, declaró
Y el lisiado en la historia era yo.