Sino el instante en que dos seres humanos consiguen creer, al mismo tiempo, que el otro lo es.
Y quizá ese sea el acto más irracional y más profundamente humano de todos.
El de necesitar que alguien sea único para que nuestra propia historia tenga sentido.
“LA MITAD DEL AGUACATE”
Hay ideas que sobreviven no porque sean verdaderas, sino porque necesitamos desesperadamente que lo sean.
Quizá la más antigua de todas sea creer que existe alguien especial esperándonos.
Un alma.
Una mitad.
Un destino con nombre y apellido.
¿O fui yo quien puso la música llena de canciones... y ella, sin saberlo, la magia?
Y si ambos nos mirábamos como únicos...
¿Había una verdad entre nosotros... o solo dos imaginaciones alimentándose mutuamente?
Quizá eso sea el amor.
No encontrar un ser único.
Soy demasiado sensible o simplemente veo cosas que otros logran ignorar.
La vida puede ser una tortura para quienes sienten demasiado.Admiro a aquellos que pueden caminar sobre las ruinas de sus días sin mirar atrás,que dejan ir los recuerdos como hojas arrastradas por el viento.
Y aunque a veces quisiera ser como los demás, olvidar como los demás y vivir como los demás, algo dentro de mí sigue resistiéndose.
Porque hay almas que atraviesan la vida.
Y hay almas que la sienten. Cada día. Cada herida. Cada despedida. Cada instante.