si van a hablar mal de mi, procuren que no les haya abierto la puerta de mi casa, que nos les haya hecho favores, o haya estado en un momento dificil de su vida, porque en boca de gente mal agradecida y jodida no quiero andar.
No me cansaré de decirlo. Evita hablar de tu relación, de tu trabajo, de tus proyectos, de tus finanzas. Si todo va bien, solo agradece a Dios. No des pistas a tus enemigos. No todo el que te escucha le importas, solo está recogiendo información. Cuídate de la envidia.
Sanar es entender que una persona no puede darte lo que no es capaz de darse a sí misma. Así que no esperes lealtad de gente que se traiciona a sí misma, no esperes honestidad de gente que se miente a sí misma, y deja de esperar paz de gente que está en guerra consigo misma.