Existe una decisión compleja entre sentirlo todo con intensidad o desconectarse por completo para conservar la calma. A veces, el problema no es lo que ocurre alrededor, sino la forma en que ciertas emociones terminan consumiéndolo todo por dentro.
Lo atractivo y, a la vez, problemático de ser tan celoso es la tendencia a otorgarle intensidad absoluta incluso a los detalles más mínimos del afecto.