No quiero un Rolex, ni un coche grande, ni siquiera una casa con piscina.
Quiero levantarme sin alarma el resto de mi vida, ir al gimnasio a las 11 de la mañana un martes, ir a buscar todos los días a mis hijos al colegio o simplemente coger una mochila e irme a la otra punta del planeta cuando quiera.
Ese es el verdadero objetivo.