A los que todavía conservamos un poco de empatía, estas cosas sí nos duelen y nos joden bastante. Pero hay mucha gente a la que le importa un bledo lo que suelta por las redes. Les da exactamente igual.
Criticar una mala jugada, un penalti fallado o una decisión tonta es normal, siempre ha formado parte del fútbol y nadie se escandaliza por eso. El tema es cuando la crítica se convierte en un festival de insultos, burlas crueles, memes para humillar y odio gratuito día tras día. La cantidad de mierda que le echan a algunos jugadores ya no es normal, ni de lejos. Eso ya no es opinar, es cebarse.
Y aquí viene la sorpresa para algunos: los futbolistas son personas normales, de carne y hueso. Tienen madres, padres, hermanos, pareja… y sí, muchos leen o les cuentan lo que dicen de ellos. Imagina estar en su pellejo: darlo todo en el campo, dejar la piel, y luego abrir el teléfono y encontrarte un alud de veneno y desprecio. Eso no es justo ni medio. Sobre todo cuando son chavales jóvenes que aún están madurando o gente que ya carga con presión suficiente como para encima tener que aguantar esto.
Un poco de humanidad y de sentido común no cuesta nada, coño. Al final, detrás de cada dorsal solo hay un tío intentando hacer su trabajo lo mejor que puede, con sus virtudes y sus cagadas como cualquiera.
you gotta understand being a kid back when this premiered in the summer of 2010 and getting jumpscared by the show you followed religiously referencing "those things from the internet you swore no one old enough to make cartoons would know" was stunlocking