En la Biblia, cuando Job lo tenía todo, oraba. Cuando no tenía nada, seguía orando. ¡ORAAAAAAAAA! Porque la oración no se trata de tus circunstancias, se trata de quién es Dios.
Todo lo que fui este año, y todo lo que aún seré, se lo debo a Diosito y a la Virgen. Seguiré esforzándome cada día para convertirme en la persona que pensaste cuando me creaste 🤍.