Sé que mis amistades no tenían la culpa de mis problemas, pero descubrir que algunas fueron cómplices silenciosas de aquello que tanto me destruyó… también dolió.
El amor después de los 25 es diferente. Ya no buscas chispas, buscas estabilidad, amabilidad, lealtad y metas compartidas. Has superado los juegos y las mariposas en el estómago. Ahora anhelas paz, complicidad, seguridad emocional y alguien cuyo futuro encaje con el tuyo.