Te puede gustar ver y jugar fútbol, y al mismo tiempo cuestionar a la FIFA. No son lo mismo
Puedes amar a tu país, a sus pueblos, defender los territorios, y también cuestionar a sus gobiernos. No son lo mismo
Puedes sentir alegría, y al mismo tiempo cuestionar las injusticias
Queda muy simple decir: «Todo cambia» cuando Sylvia Plath escribió: «Y habrá otros veranos, otros conciertos, pero jamás será éste, nunca más, nunca será como ahora. El año que viene no seré la misma de ahora, por eso me río de los perecedero, de lo efímero.»
el "te amo" se queda corto cuando Juan Rulfo dijo: «si pudiera, haría un mundo bueno para ti; te llevaría siempre en mis brazos, para que no te lastimara la vida»
Las inteligencias artificiales no viven una experiencia, no poseen un cuerpo, no pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones ni conocen desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad y la responsabilidad. Tampoco tienen una conciencia moral: no juzgan el bien y el mal, no captan el sentido último de las situaciones ni asumen el peso de las consecuencias. Pueden imitar, pueden simular pero no conocen lo que producen, porque no residen en el horizonte afectivo, relacional y espiritual en el que el ser humano se hace sabio. #MagnificaHumanitas