La fe es el órgano de visión del alma. 👀 Mientras los ojos físicos ven gigantes y muros, los ojos de la fe ven la victoria que Dios ya firmó en la eternidad. No te dejes engañar por lo que ves; déjate guiar por lo que Dios ha dicho. 📜✨
México ganó en la cancha, pero una parte de la afición perdió fuera de ella. Y aunque no se pueden cerrar todas las heridas que este pleito dejó abiertas, no quiero quedarme callado. Prefiero hablar y expresar esta sensación, aun con el riesgo de incomodar a los míos.
Es verdad que México ganó un partido importante, y que con él alcanzó algo que a nuestra selección le costó décadas. Eso no es cosa menor, eso emociona. Y los jugadores y el equipo técnico se lo merecen. No pienso fingir que no me alegra. Pero afuera de la cancha, ninguna victoria queda completa cuando, alrededor de ella, se abre una herida. Y hay que tomar enserio lo que pasó. Y hoy, como mexicano, me pesa reconocerlo:
Convertir la pasión en hostigamiento no tiene defensa. Confundir el folclor con el abuso, tampoco. Creer que incomodar al que nos visita es una manera de apoyar a los nuestros es una idea tan infantil como triste. Un Mundial no se juega solo con los pies: también se juega con la educación, con la hospitalidad, con la grandeza y con el alma de un pueblo. Amo mi patria, y sé que hay una picardía y un sentido del humor que todos los mexicanos llevamos muy adentro y tal vez solo nosotros lo comprendemos; pero llevarlo adentro no lo vuelve digno de cualquier momento ni de cualquier persona.
Hay una pregunta que deberíamos hacernos sin buscar la salida fácil: ¿de verdad queremos ganar así? ¿De verdad queremos que el mundo recuerde nuestra alegría enredada con la burla y la grosería? tirándole cerveza a un adulto mayor?
No hablo contra México. Hablo desde México. Lo digo siendo mexicano, uno que ha cargado su bandera por el mundo entero con mucho orgullo. Y me arde reconocerlo justamente porque somos mucho mejores que eso.
Si nos cabe un gramo de madurez, entenderemos que amar a un país no es aplaudirle todo. Amar a México es defender su dignidad incluso frente a los excesos de sus propios hijos. Amar a México es tener el valor de decir que somos mucho más que la minoría que insulta, que agrede, que confunde la pasión con el permiso de perder la educación.
Querido Ecuador, te ofrezco disculpas y pido que el mal comportamiento de unos cuantos no secuestre el nombre de millones de mexicanos nobles, generosos y profundamente hospitalarios.
El enojo de los ecuatorianos tiene total derecho a existir. Ahí es donde el fútbol se sale de la cancha y entra en la conciencia. Ecuador no es nuestro enemigo: Ecuador es un pueblo hermano. Un país latinoamericano con su dolor y su historia, con familias, con niños que también soñaban ver ganar a su selección, con aficionados que viajaron con mucho esfuerzo e ilusión.
Creo que se puede competir sin despreciarnos. Creo que se puede celebrar un gol sin insultar una bandera. Creo que puede defender a México sin humillar a nadie. Nuestros gobiernos han tenido diferencias enormes, ambos han cometido errores, y nuestras patrias están llenas de cosas oscuras, dolorosas, que nadie niega, pero no habitamos este continente para heredar rencores ni para cobrarnos vendettas.
Quizá este sea el momento de decirlo con la frente en alto: perdón a cada ecuatoriano que se sintió agredido, humillado o maltratado por mexicanos que olvidaron lo que significa ser anfitrión. Mi madre humildemente me enseño, que recibir al que llega de lejos es una de las formas más antiguas y honrosas de la fe, y en cómo lo tratamos se prueba de qué estamos hechos. No todos fuimos eso, es cierto. Pero eso también ocurrió, y negarlo sería otra manera de faltarte al respeto a un país entero.
Que esta alegría no nos deje ciegos. Cuando un país recibe al mundo, no basta con llenar los estadios: hay que abrir también el corazón y cuidar el corazón del otro como algo sagrado.
Y desde este mexicano, con el corazón abierto y sin condiciones: te abrazo querido Ecuador.
Reciban mi cariño, y esta ofrenda de concordia y gracia. Que Dios bendiga a su patria.
#daniel
Tres cosas que la vida me ha enseñado:
1.Sin Dios, nada tiene sentido.
2.Sin principios, nada tiene rumbo.
3.Sin perseverancia, nada se construye.
Pon a Dios en el centro de tu vida, vive con convicciones y nunca te rindas.
Ánimo.
Charlie Kirk decidió vivir con propósito e inspirar, especialmente, a los más jóvenes. Una niña de 13 años le pregunto qué consejo de futuro le daría. Esta fue su respuesta:
“Comprométete a una vida de valentía. Valentía es hacer lo correcto cuando no sabes cómo va a salir.”
El mundo hoy llora su asesinato pero honramos una vida con propósito que nos deja un legado eterno. No hay un camino para hacer lo correcto. Hacer lo correcto, fiel a tus principios, es el camino. Los planes de Dios deciden el resto y siempre son perfectos.
"Soy solo carne y hueso, pero más importante aún, soy un alma, y esa alma rinde cuentas a un solo ser".
He tenido una vida increíblemente bendecida... Gracias a Dios. He viajado por todo el mundo. Me he reunido con líderes mundiales.
He volado en el Air Force One, conocí a un presidente. Tengo una familia increíble, el podcast Turning Point USA... Y entonces, experimentaste eso y te preguntas: "¿Qué es lo que realmente importa?"
"Lo que importa es tu relación con lo divino, tu relación con tu familia, tus hijos y tal vez un grupo de amigos cercanos, y tu relación con la verdad".
Cuánta sabiduría, y se la llevaron demasiado pronto.
Sr. @JohnReimberg ayúdenos por favor, tenemos 3 semanas llorando por el secuestro de los chicos de La concordia, Aarón y Oscar. Perdimos la confianza en la policía ya que inciten que pagemos el rescate. Piden 500mil. Por favor 2 familiares lloran!!
La próxima vez que el miedo te digas que no tienes con qué, recuérdale que David tampoco tenía con qué. Tenía con quién. Y eso fue suficiente, para escribir con una sola piedra una de las victorias más gloriosas del cielo en la Tierra.
#danielhabif