Menotti aparecerá cada vez que se trate de comprender el origen de un futbolista, sus experiencias y sus sentimientos, porque “el jugador debe entender para qué juega y para quién juega”. Esto que cuenta Jorge Valdano –lo dirigió en España 1982– en Los 11 poderes del líder (2013) rastrea en las identidades de un jugador: “Una tarde fuimos a ver a uno de nuestros posibles rivales, una selección europea: sus jugadores nos parecieron superhombres. El fútbol europeo nos intimidaba por su velocidad y su fortaleza física, y Alemania, desde la misma presencia, confirmaba esa leyenda. Nadie decía nada, pero mirábamos aquel espectáculo físico con cierto complejo de inferioridad. Sin embargo, Menotti se mantenía tranquilo. De pronto, uno de los más atrevidos le dijo: ‘César, los alemanes son fuertísimos’. ‘¿Fuertes?’ –contestó Menotti con unos reflejos inolvidables–. ‘No diga bobadas. Si a cualquiera de esos rubios lo llevamos a la casa donde usted creció, a los tres días lo sacan en camilla. Fuerte es usted que sobrevivió a toda esa pobreza y juega al fútbol diez mil veces mejor que estos tipos’”. Era la reivindicación del potrero como la hora cero del fútbol argentino.