Acostúmbrate a ti, a no depender de nadie, a no dar explicaciones, a escuchar tu música favorita, a salir con tus amigos, a quedarte en casa cuando no tienes ganas de salir. Acostúmbrate a ti, a tus cosas, a tu vida, a tu espacio y, sobre todo, a no esperar nada de nadie.
Las relaciones salen bien porque las personas están dispuestas a estar juntas, no porque estén destinadas a estar juntas. No es coincidencia, es decisión, madurez, amor y responsabilidad.