te levantas un domingo, hacen 14 grados, te pones un buzo largo medio gastado, pones la pava y te haces unos mates bien amargos. la felicidad está ahí, en el otoño, no busquen más
Mi mejor amiga dejó de responderme de un día para otro.
Yo tengo 30.
Ella 29.
Hablábamos todos los días.
Nos contábamos todo.
O eso creía.
Nunca hubo peleas.
Nunca hubo celos.
Nunca hubo drama.
Solo silencio.
Al principio pensé que estaba ocupada.
—Luego me escribe —me dije.
No escribió.
Pasaron dos días.
Luego una semana.
Le mandé mensajes.
“¿Todo bien?”
“¿Te pasó algo?”
“Respóndeme, por favor.”
Nada.
Vi que subía historias.
Salía.
Reía.
Pero a mí… nada.
Eso dolió más.
Fui a su casa.
No abrió.
Toqué varias veces.
Nada.
Me fui confundido.
Molesto.
Herido.
—Después de todo… ¿así termina? —pensé.
Dos semanas después recibí un mensaje.
No era de ella.
Era de su hermana.
—¿Puedes venir?
Fui sin pensar.
Cuando llegué, el ambiente era raro.
Silencioso.
Su hermana me hizo pasar.
—Está en su cuarto —dijo.
Abrí la puerta despacio.
Ahí estaba.
Sentada en la cama.
Más delgada.
Más apagada.
Levantó la mirada.
—Hola —susurró.
Sentí rabia.
—¿Por qué me ignoraste? —solté.
No respondió de inmediato.
Se le llenaron los ojos de lágrimas.
—Porque no quería que me vieras así.
No entendí.
—¿Así cómo?
Su hermana habló desde la puerta.
—Está en tratamiento.
El mundo se me cayó un poco.
—¿Tratamiento de qué?
Silencio.
Mi amiga apretó las manos.
—Depresión —dijo finalmente.
Todo encajó de golpe.
Las ausencias.
El silencio.
La distancia.
Me senté a su lado.
—Podías decirme —murmuré.
Negó con la cabeza.
—Siempre te cuento cuando estoy bien… no cuando estoy rota.
No supe qué decir.
Solo me quedé ahí.
En silencio.
Como debí haber estado antes.
Esa noche entendí algo que nadie te dice:
No todas las personas que se alejan… quieren irse.
Algunas se esconden porque no saben cómo pedir ayuda.
Y a veces, el silencio que más duele…
es el que alguien usa para no sentirse una carga.
Vi un tiktok de una chica que decía que no se queda enojada por mucho tiempo porque o lo va a resolver o no hay nada que se pueda hacer al respecto. Y tan simple como suena, es tan simple como realmente es.
yo antes pensaba en el "si estamos destinados a estar juntos, volveremos a encontrarnos más adelante" pero después entendí que el amor se elige en el presente y que las personas que realmente valen la pena no podés ponerlas en pausa
A mí nunca me sueltan, pero tampoco me escogen; me prometen futuro en voz bajita, como si el amor fuera algo que diera vergüenza decir en público; y yo quiero que me nombren, que me presuman, que me tomen de la mano sin miedo, como si sostenerme fuera un orgullo y no una duda.
Después de esta crisis amorosa ya no estoy segura de qué forma tiene el amor, pero estoy dispuesta a quedarme en silencio un tiempo para volverlo a descubrir.