Estoy tomando el hábito de despertarme feliz, sin importar lo que esté pasando. La vida podría ser mejor, pero también mucho peor; solo hay que ser agradecido.
Creo que el amor no termina en la ruptura. Termina en los pequeños momentos en los que decides no llamar, no escribir, en los que dejas de contarle cómo estuvo tu día, en los que escuchas una canción y no se la envías. El amor termina en silencio, mucho antes del adiós.