El verdadero “war is over” es cuando una deja de jugar a la mala mujer, de defender ese caparazón que por tantos años nos permitió sobrellevar tanto dolor inconsciente y permitirse reconocerse en la vulnerabilidad, la entrega y la absoluta libertad de ser y sentir.
me gustaría explicar con palabras de este mundo la tranquilidad que siento al poder reconocer que intenté hasta el último momento no perder algo que al final se perdió. ya no me tortura un "si hubiera" porque hubo y tampoco así se pudo