Perdón si soy un ortiva pero no voy a entender jamás los festejos y bocinazos post perder una final. El futbolero de verdad sabe q después de perder una final no se habla por 2 horas a no ser que sea para putear. La de salir a festejar quedar segundo no la entendí nunca.
El futbolero está en su casa, masticando bronca, llorando, tratando de retomar fuerzas para encarar uno de los lunes más duros de su vida. Acá están los que ven futbol cada cuatro años y mucho no entienden, a veces me gustaría ser uno de ellos.
Los hinchas silban a Oscar Romero que ganó tres títulos en Boca, nos mete dos goles y pide perdón, y aplauden al Changuito Zeballos cuando entra como si fuera Rojitas y no levanta la pelota del suelo. El hincha es parte culpable de este presente