El puto hecho de que solo basto que ponga la mano sobre el microfono y suenen dos acordes para que el monumental se venga abajo. Ni llego a decir es el terror del barrio que ya era un descontrol
Cuando tu mamá se encerraba a hablar media hora con tu tia, te metia adentro con ella y tenias que hacer silencio mientras te entretenias con el cable.