la parte buena de no tener amigos y que tus parientes te chupen un huevo, es que estás en la tuya y enfocado en tu progreso, de quedar pocos a no quedar ninguno, mejor para mí.
Ese momento en el que te sientes orgulloso del hombre en el que te estás convirtiendo, pero te está costando ser el hijo ocupado, el hermano distante y el amigo ausente.