Tan cierto es que @ABDELAESPRIELLA es el Presidente electo legítimo de Colombia 🇨🇴, como que a Petro le quedan 30 días y 16 horas en el poder.
Petro, su irresponsabilidad no tiene límites. Perdió las elecciones y ahora pretende incendiar a Colombia desconociendo la decisión soberana de millones de colombianos en las urnas.
El escrutinio ya terminó. Los jueces hicieron su trabajo. Las autoridades electorales y las instituciones ya reconocieron al presidente electo Abelardo de la Espriella.
O lo que quiere es seguir jugando a los congelados, ahora con la Democracia?
Faltan 30 días y 16 horas para que cese la horrible noche 🇨🇴🙏🏻.
Imagínense, ¿qué tal que de ahora en adelante cada gobierno saliente la impusiera un listado de condiciones para gobernar al gobierno entrante, so pena de desconocer la autoridad elegida por los ciudadanos y promover una desobediencia civil?
Qué locura, senador @IvanCepedaCast.
El senador @IvanCepedaCast se llenó la boca durante la campaña proclamándose un demócrata ejemplar, defensor del Estado de Derecho y del respeto por las instituciones. Bastó con que perdiera para que aflorara su verdadera esencia.
Hoy amenaza con desconocer la autoridad del presidente @ABDELAESPRIELLA y con declararse en “desobediencia civil”, si no se cumplen sus condiciones.
Eso no es oposición. Es un ultimátum contra la democracia. Es pretender que la autoridad nacida de las urnas solo vale cuando se somete a sus exigencias. Es socavar desde adentro el Estado de Derecho.
Cepeda no es un demócrata. Solo lo parecía para ganar una elección. Su discurso es un peligro para la democracia.
¿Esta era la “política de la vida” que supuestamente teníamos el deber moral de reelegir el domingo?
Pactar con el Clan del Golfo la “depuración” de la inteligencia militar y de policía, sacando a oficiales con décadas de experiencia.
Negociar con ese grupo armado ceses de operaciones militares —incluidos los bombardeos— mientras se le mentía descaradamente a los colombianos.
Prometer levantamientos de órdenes de captura y garantías de no extradición.
Pedirle a narcotraficantes, a través de la Dirección Nacional de Inteligencia, que movieran sus influencias en el Congreso para aprobar beneficios a los criminales.
¿Y qué produjo todo esto? Que entre 2022 y 2025 el Clan del Golfo duplicara su número de hombres y expandiera su presencia de 145 a 338 municipios.
De esperarse. Me encantaría saber lo que estaría diciendo si la diferencia fuera al revés. Siempre contra las instituciones. Siempre contra lo que funciona. Siempre pequeño. Diminuto.
El presidente @petrogustavo termina esta campaña sembrando dudas en el sistema electoral, violando la prohibición de hacer política y publicando encuestas falsas. Lamentable.
Colombia es un carro que va a 200 km/h hacia un abismo: de seguridad, de salud, fiscal, energético e institucional.
Cepeda es la continuidad: el mismo rumbo que fortaleció a los grupos armados ilegales, dejó a los colombianos sin medicamentos y a los hospitales quebrados, llevó la deuda pública a máximos históricos, hundió la inversión a mínimos de dos décadas, nos dejó al borde de un apagón y normalizó la idea de desconocer resultados electorales y promover constituyentes.
Seguir por ese camino es estrellarse con certeza.
Primero recogen firmas para acabar con la Constitución. Luego desconocen el resultado de las elecciones. Ahora buscan suspender al Presidente de la República para dejarle las manos libres para hacer campaña. Y todavía dicen ser la opción institucional.
La representante a la Cámara Gloria Arizabaleta ex esposa de Roy Barreras, del Pacto Histórico y aliada del gobierno nacional, suspende a Petro de la Presidencia aún cuando no tiene competencia para eso, para que Petro se victimice y salga a hacer política en la calle por Iván Cepeda.
Quieren repetir la escena de hace años.
Creen que los colombianos somos tontos.
No se puede pasar una semana poniendo en duda el resultado de unas elecciones para después reconocerlo y presentarse como ejemplo de responsabilidad democrática.
Tampoco se puede pasar meses coqueteando con una Asamblea Constituyente, para después echarse para atrás y posar de defensor de la Constitución de 1991.
Y menos cuando el apego a las instituciones aparece justo cuando se enreda la elección.