Con gran tristeza me despido de Javier Acosta, un hombre cuya fortaleza y valentía frente a la adversidad nos dejó una profunda enseñanza. Su lucha constante nos inspira a todos a valorar cada momento y a enfrentar con coraje los desafíos de la vida. Mis pensamientos están con su familia y seres queridos en este doloroso momento. Que Dios les brinde la paz y la fortaleza para sobrellevar esta pérdida tan significativa. Envío un abrazo fraternal a todos los que lo acompañaron en su camino.
¡Dios los bendiga!
Fueron la selección que mejor jugó en todo el torneo. Eliminaron a Uruguay en semifinales. Y llevaron al límite a Argentina en la final. ¿Lo más importante de todo? Volvieron a emocionar a su país. No hay nada que reprocharles. Estos héroes se dejaron absolutamente todo por su camiseta y demostraron que están para competir contra cualquiera. RESPETO TOTAL PARA LA SELECCIÓN DE COLOMBIA.