Oh Jesús, deseo vivir del momento actual, vivir como si este día fuera el último de mi vida: aprovechar con celo cada momento para la mayor gloria de Dios, disfrutar de cada circunstania para provecho del alma. Mirar todo sabiendo que sin la Voluntad de Dios nada sucede.
Hay quien se ha lanzado a evangelizar sin pasar por la vida oculta. Y son esos tiempos de silencio, de tranquila maduración y de atravesar más de una tormenta y más de una batalla, los que dan luego sentido, hondura y verdad a la Palabra de la que se intenta ser eco.
La prisa y la inmediatez. Esa es la maldición del mundo moderno. Que todo el mundo quiere ganar sus batallas sin proceso ni historia. Ya mismo y a base de bombazos (físicos o verbales).
No se puede lograr la santidad encerrándose en una burbuja, escapando de una realidad que se debe afrontar y aceptar con todos sus colores, y buscar y encontrar a Dios en medio de ella.
Hay que ser santos, no santurrones.