Yo nací para el amor romántico, las comidas familiares en domingo, los besos, el tiempo de calidad, estar acostada en el pecho de la persona que amo, todo eso.
La vida se pone bonita cuando tú decides verla así. Ponle amor a lo que haces, vuélvete tu prioridad, cree ciegamente en tu potencial, agradece todo incluso lo que todavía no entiendes. La vida cambia cuando uno lo hace.
Recibir halagos por tu apariencia física está bien. Pero cuando alguien te felicita por tu personalidad, tu mentalidad, tu risa, lo genuino que es tu corazón, eso es demasiado bonito y se siente diferente.
Hacer lo que sentimos. Siempre. Cambiar de sueños, caminos y trayectos las veces que sea necesario, pero siempre, todo, mientras lo sintamos. Sernos fieles a nosotros mismos. La autenticidad nos llevará por el rumbo correcto.