Oficialmente he llegado a ese punto de mi vida en el que susurro “gracias, Dios” en cualquier momento del día, porque, Dios, de verdad que te estoy eternamente agradecido.
Besos en la frente.
Mano en la cintura.
Mano en la pierna.
Coqueteo mutuo.
Caballerosidad.
Tiempo juntos.
Hacer fotos.
Complicidad.
Exclusividad.
Confianza.
Conexión.
Llamadas.
Atención
Iniciativa.
Respeto.
Madurez.
Sonrisas.
Detalles.
Cariños.
Lealtad.
Flores.
Amor.