Hay amores que pasan toda una vida construyéndose. Cincuenta años no son solo un número; son miles de días compartidos, rutinas, risas, discusiones por cosas pequeñas, reconciliaciones, sueños, pérdidas y una vida entera caminando de la mano.
Y aunque estar ahí también me rompe el corazón, porque inevitablemente siento su ausencia y duele verlo todo sin él, elijo acompañarla. Porque sé que, así como yo perdí a mi padrino, ella perdió al compañero de toda una vida.
El amor verdadero no termina cuando alguien parte. Solo cambia de forma. Se convierte en recuerdos, en enseñanzas, en nostalgia… y en el deseo de permanecer cerca de quienes también lo amaron.
Es increíble como Raul Jimenez es el único delantero de México que es capaz de ganarle a los defensores ingleses de 2 metros y el único capaz de generar y tener ocaciones de gol...
Se nota sus años en Premier, tremendo delantero