Hay historias que no se leen. Se viven. Te conviertes en un personaje, observando desde la periferia, pero sintiendo cada golpe, cada risa, cada cicatriz.
Esta es mi forma de contar qué significa One Piece después de 28 años. No como manga. Como viaje. Como casa. Como familia.
honestamente no tengo ganas de sanar a nadie, ni de enseñarles cómo tratarme, mucho menos de pedir cosas o que me entiendan. Cada quien da lo que le nace o hace de corazón, por ahora en mi vida solo quiero tranquilidad y estabilidad.