Entrar a X hoy es entender lo que hay detrás de la frase “de la abundancia del corazón habla la boca”.
¿Será que la palabra EMPATÍA puede cobrar mayor sentido?
El accidente en Kenia me quitó a dos amigos, pero sobre todo nos quitó a dos personas que eran familia para nosotros.
Michele estuvo a mi lado en algunos de los momentos más difíciles de estos años. Leal, valiente y firme, me acompañó sin titubear cuando tocó tomar decisiones que pocos estaban dispuestos a enfrentar. Fue irremplazable en las batallas que dimos juntos y deja un vacío enorme en todas las que nos faltan por librar. Pero nuestra historia nunca fue solo de trabajo.
Con ellos compartimos la vida. Los buenos momentos, los días difíciles, las conversaciones que quedaban entre nosotros, las risas y esa confianza que solo existe cuando los amigos dejan de ser amigos y se vuelven familia. A mí todavía me cuesta entender que ya no estén.
Como padres, Lavinia y yo sabemos que no había nada más importante para ellos que sus hijos. Sabemos cuánto los amaban y todo lo que soñaban para ellos, y mientras nosotros estemos aquí, nunca estarán solos.
Vamos a cuidarlos y acompañarlos como sabemos que ellos lo habrían hecho por los nuestros.
Los vamos a extrañar toda la vida y los llevaremos con nosotros siempre.