No tienes que hacer más para merecerlo. Ya hiciste suficiente. Ya atravesaste procesos que nadie vio. Ya creciste en silencio. Ahora tu única tarea es permitirte recibir. No por lo que haces, sino por lo que eres. Y eres alguien que merece todo lo bueno que viene en camino.
Cuando te levantes en la mañana, piensa en el precioso privilegio de estar vivo , de respirar, de pensar, de caminar, de tener un nuevo día de oportunidades.
Juntate con gente inteligente, talentosa y segura de sí misma, que no pasa el tiempo juzgando a los demás, que está ocupada trabajando en sus propios defectos, que se centra en objetivos difíciles y significativos, que no se permite distraerse con cosas que no importan.
Juntate con gente inteligente, talentosa y segura de sí misma, que no pasa el tiempo juzgando a los demás, que está ocupada trabajando en sus propios defectos, que se centra en objetivos difíciles y significativos, que no se permite distraerse con cosas que no importan.
Le doy gracias a la vida porque hoy puedo estar acostado en la cama de mi cuarto y no en la de un hospital, puedo cenar lo que se me antoja y no lo que se puede, tengo trabajo y no tengo que buscarlo. Agradecido hoy y siempre por mi familia y por todo lo demás.
Lo que está destinado a ti te sucederá de una manera que nunca podrías explicar. Nada puede interponerse en su camino y en cómo entrará en tu vida. Simplemente mantente en un estado constante de gratitud y centra tu mentalidad en tu visión. Cree. Todo está sucediendo para ti.