No hay persona más cobarde y egoísta que aquella que no tiene el valor de hablar claro, y solo deja que la otra persona se haga un desastre emocional intentando entender el desinterés y decidir si seguir ahí o dejarlo todo.
Enamórate de alguien que, incluso en los momentos difíciles, elija hablar en lugar de alejarse. Alguien que sepa escuchar, entender y buscar contigo la forma de solucionar las cosas.
Hoy analizando mi situación actual, me di cuenta que el real y gran problema soy yo, porque cuando quiero a alguien con todas mis ganas, me vuelvo muy disponible, muy accesible, muy vulnerable, muy fácil, no sé racionar mi forma de querer.
No conviertan sus heridas en excusas para lastimar a otros. Sus traumas no son permisos para herir a otros. Dejen de justificar su inmadurez emocional para dañar y elijan la empatía. Sean seres humanos decentes.
A veces quisiera tener la facilidad que tienen otros para irse. Yo, en cambio, me quedo con todo: las palabras, los lugares, las canciones y esos pequeños recuerdos que ellos probablemente ya ni recuerdan.