Se alarman por la baja natalidad en México, pero no por las condiciones que la producen.
Salarios miserables, vivienda inaccesible, jornadas explotadoras, inseguridad, violencia machista, feminicidios, cuidados descargados sobre las mujeres, padres ausentes y deudores alimentarios.
Quieren que las mujeres tengamos hijos mientras el capitalismo precariza la vida y el patriarcado nos deja la crianza.
La baja natalidad no es el problema.
Es el síntoma de una sociedad que hace cada vez más difícil vivir, cuidar y criar con dignidad.