Hola @SamuelLJackson. El afrodescendiente que está en la foto de nuestra primera churrería es mi abuelo Hugo, argentino, que se casó con una hija de griegos. Mi bisabuelo, Fernando, se casó con una italiana. Y mi tatarabuelo, Hugo, argentino, se casó con una santiagueña, argentina.
Deja de decir estupideces y anda a freír churros.
@majogm Los q se enojan con esto son los q aman eventos con "bandas" del tipo sudor Marika y afines. Las plazas todas sucias y meadas. Ahora se acuerdan de los jubilados q hace AÑOS viven y cobran miseria, ahora recién...soretes! Odian q la gente disfrute de un pibe deportista
En el mundo discuten cómo la inteligencia artificial está cambiando absolutamente todos los sectores productivos.
Acá esta señora, que fue Ministra de Trabajo de la Nación, durante el Gobierno de Alberto, reivindica a Perón durante el debate de la Reforma Laboral.
Ideas, literalmente, de hace 80 años.
Si la humanidad llega al 2100, cuando ya ninguno de nosotros pisemos este planeta, la gente hablará de un tal Novak Djokovic que destrozó todos los récords en su época.
Ese es el premio de Djokovic.
Más allá de sus números, lo que deja es su LEGADO.
@connieansaldi Es en River. No estaba prohibido? Es tremendo lo q se escucha y cómo se enloquecen los perros ladrando! Me genera mucha bronca la verdad!
Una de las formas más sencillas de identificar a un kirchnerista (además del tradicional déficit de shampoo, digo) consiste en observar las "causas nobles" que vive abrazando, ante la necesidad de revalidar su carnet de "solidario" y diferenciarse de paso de quienes no tienen su misma "sensibilidad social".
Toda su narrativa está construida en torno a sus "luchas". Hoy "luchan" por los jubilados y el Garrahan, ayer por la educación pública, y mañana por el coro de niños albinos de Ranelagh. Da lo mismo. Da igual. Lo que los identifica es el gesto de "honda preocupación" en el rostro, que contraponen con la actitud despreocupada y "egoísta" de los "neoliberales", sólo interesados en ajustar al "pueblo".
Este posicionamiento, que ellos genuinamente consideran superior en el plano moral, se resume en una única misión, visión y valores: manguearle plata al Estado. Plata para los docentes, plata para los médicos, plata para abastecer al Gaumont de nuevos bodrios, plata para hormonizar "infancias trans", plata para los mapuches, para mirar fútbol gratis, para cualquier cosa. Lo importante es pedir más, más, más y más. Luchar.
Y es que todos estos seres de luz, con un infantilismo y una convicción que conmueven, piensan que la riqueza la crea el propio Estado, que luego la va almacenando en una alcancía gigante, para repartirla finalmente al "pueblo".
No es casual, por ende, que su máxima deidad sea Evita Perón, una figura abyecta y deleznable de nuestra historia, que vendía ese mismo caramelo: la distribución infinita de recursos, basada en su más célebre y absurda frase: "Dónde hay una necesidad, nace un derecho".
El problema es que la cosa –como les gustaba repetir en 678– es más compleja: el Estado no produce nada. Todo lo que junta para cumplir sus funciones, se lo sacó previamente al sector privado. Es decir a nosotros, los ciudadanos. En consecuencia, es intrínsecamente idiota la "lucha" en la que esta gente vive inmersa. Idiota e incompleta, porque está mal enfocada. Si de verdad se preocuparan por los jubilados o los pobres, LO PRIMERO que deberían hacer es "luchar" para que el país sea cada vez más próspero, competitivo, capitalista, imán para las inversiones y exportador.
Por desgracia ocurre todo lo contrario: lejos de comprender que nunca puede haber un Estado rico en un país empobrecido y estancado, los "pibes para la liberación" viven exigiendo que el Estado suba impuestos, prohíba y restrinja actividades económicas, fije precios y, en definitiva, intervenga y dirija todas las actividades productivas y comerciales del país.
El mejor ejemplo del desastre que ha causado esta visión en Argentina, nos lo ofrece el campo: durante los últimos 20 años, el Estado le arrebató el 60% de su renta (y tal vez me quede corto) con la excusa de que debía redistribuir sus "ganancias extraordinarias" a los más necesitados. Resultado: todos nuestros vecinos multiplicaron sus exportaciones agrícolas en forma impresionante y nosotros (los campeones de la solidaridad) nos estancamos. Por boludos.
¿Madurarán alguna vez los Grabois y las Ofelias? ¿Comprenderán que el Estado sueco con el que sueñan sólo es posible en un país con una economía altamente libre y competitiva como la de Suecia? ¿Lucharán algún día para que el Estado baje fuertemente los impuestos y los empresarios dejen de ser tratados como criminales?
Me gustaría pensar que si, pero la respuesta más probable es no. No van a cambiar. Morirán en la inmadurez. Y por eso es esencial que NUNCA MÁS vuelvan a tener poder. Porque dementes e ignorantes hay en todos lados. Pero acá gobernaron, durante muchos años. Puedo entender que algunos no simpaticen con los modos de nuestro Presidente, e incluso que no compartan alguna de sus medidas. Puede pasar. Lo que no puede volver a pasar es que un Kicillof administre recursos públicos. Critiquen por ende al gobierno. No se callen. Pero no pierdan nunca de vista contra qué clase de descerebrados nos enfrentamos. Por favor. Gracias.
Ha abierto un tucumano en Ñúñez llamado Mamila (noooo, no averigüen qué significa) que vende un sánguche de milanesa tan impresionante que no puedo no recomendarlo. Según su dueño se inspira en Los eléctricos. En este local se habla tucumano y se respira Tucumán.