No obliguen a los hombres a hacer algo, subir una foto, regalar flores, dedicar tiempo, créanme que el man que las quiera enserio hará esas cosas y más con todo el gusto y el placer del mundo.
No te está siendo infiel… pero tampoco se está esforzando. Nada de iniciativa, ni planes, ni ganas de cuidar la chispa, salvo que tú la pidas. Y de eso casi no se habla: el descuido puede vaciar el amor tan rápido como una traición. Cuando alguien se acostumbra a dar lo mínimo pero igual exige tu lealtad, el corazón empieza a pasar factura. El amor no se rompe solo por engaños, también se apaga por sentirse ignorado.
La mayoría de las mujeres no lloran por el hombre; lloran por ellas mismas, por el esfuerzo que dieron, la esperanza que tuvieron, la ilusión en la que cayeron y el recordatorio de que el amor no las ha recompensado.