Aquí les dejo: 5 razones por las que Zury Ríos jamás debe llegar al poder:
1. Porque no puede presentarse como remedio quien formó parte del problema. Fue diputada durante cuatro legislaturas consecutivas -de 1996 a 2012- dentro de una maquinaria política asociada al FRG. Ahora descubre el crimen y la corrupción como si acabara de llegar a Guatemala en calidad de turista. No es renovación: es reciclaje con maquillaje electoral.
2. Porque su discurso de austeridad padece amnesia selectiva. Cuando integró la Junta Directiva del Congreso participó de una época de privilegios y aumentos para diputados. Hoy condena esos excesos con la indignación de quien espera que el archivo histórico también haya perdido la memoria. La austeridad retroactiva es una disciplina fascinante: primero se cobra y después se sermonea.
3. Porque el “Jueves Negro” no fue una anécdota folclórica. El 21 de julio de 2003 apareció junto a Efraín Ríos Montt cuando se llamó a sus seguidores a movilizarse y se advirtió que la situación podía “salirse de control”. Tres días después, turbas del FRG ocuparon la ciudad, amenazaron a ciudadanos y periodistas y sembraron violencia. Incluso su secretaria fue identificada entre quienes coordinaban a los manifestantes. No existe condena judicial contra Zury por esos hechos, pero sí una responsabilidad política que ningún discurso sobre seguridad puede borrar. Qué curioso: algunas personas repudian el caos únicamente cuando ya no lo administran.
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4. Porque hablar contra el crimen exige algo más que posar de fiscal en redes sociales. Después de décadas dentro del poder, no basta denunciar sus consecuencias: hay que explicar qué hizo para desmontar las estructuras que lo protegieron y qué dejó de hacer cuando tuvo influencia. La complicidad política también puede expresarse mediante el silencio, la conveniencia y la omisión. Rasgarse las vestiduras funciona como teatro; como rendición de cuentas, no alcanza ni para utilería.
5. Porque Guatemala ya la evaluó en las urnas. En 2015 quedó quinta, con 288,421 votos; en 2019 no pudo competir por la prohibición constitucional discutida alrededor de su candidatura; y en 2023, aun rodeada de alianzas y pronósticos favorables, terminó sexta con apenas 6.57 %. Eso no es persecución ni incomprensión popular: es una trayectoria de derrotas. Zury no es el futuro que insiste en llegar; es el pasado que se niega a entender que Guatemala ya le dijo NO.
La presidencia no debe servir para rehabilitar apellidos, borrar archivos ni convertir responsabilidades históricas en sermones de campaña. Guatemala necesita estadistas con autoridad moral, no veteranos del sistema disfrazados de novedad.
Mientras os venden que el Barça hace “palancas” el Real Madrid vuelve a ser salvado por la política de sus deudas como ya pasó en 2001.
No hagas RT ni nada… que si lo sabe mucha gente se enfadan.
@carlosAtitlan@BArevalodeLeon No es solo para el gobierno este tema, hay que cerrar el círculo. Si NO hay justicia que se puede esperar? Agarran un narco, sicario, ladrón, etc y a las horas está libre. Entonces si no hay castigo para quien comete delito, pasa lo que estamos pasando.