Cuando llegas a tu casa, entras a tu habitación y se te ponen los ojos llorosos porque tienes tantas cosas en la cabeza que no sabes cómo gestionarlas y ya ni sabes qué hacer con tu vida. Es horrible sentirse así.
nada más triste que transitar una angustia a solas, reconocer que nadie puede sostenerte en determinado momento que te genera desasosiego. Es peor que sentir que nadie te comprende, es sentirte sin un respaldo afectivo que te diga: acá estoy.