Nicklas Nilsson legt het verschil uit tussen rechtse en linkse mensen in een messcherpe tekst :
"Als een rechtse persoon homo is, dan is hij dat, en het kan hem geen donder schelen wat anderen daarvan vinden.
Als een links iemand homo is, dan eist hij wetswijzigingen, protesteert hij tegen alles en iedereen, en maakt hij er een politieke strijd van.
Als een rechtse veganist is, eet hij gewoon geen vlees.
Als een links iemand veganist is, wil hij vlees verbieden, de voedselproductie stoppen en protesteren voor boerderijen en pluimveehouderijen.
Als een rechtse geen wapens mag, koopt hij er gewoon geen.
Als een links iemand geen wapens mag, probeert hij ze te verbieden, verhindert hij dat anderen er een bezitten, en haat hij degenen die ze wel hebben.
Als een rechtse zich zorgen maakt over het klimaat, vliegt hij minder, rijdt hij een elektrische auto als het hem uitkomt en scheidt hij zijn afval.
Als een links iemand zich zorgen maakt over het klimaat, wil hij fossiele auto's, vliegreizen en vlees voor iedereen anders verbieden, protesteren voor fabrieken en eisen dat de staat de verandering afdwingt.
Als een rechtse zijn kinderen een goede schoolopleiding wil geven, verhuist hij naar een buurt met goede scholen, kiest hij een privéschool of zet hij zich zelf in.
Als een links iemand zijn kinderen een goede schoolopleiding wil geven, eist hij meer belastinggeld van iedereen, gelijke resultaten voor iedereen, een verbod op vrijescholen en protesteert hij tegen elke vorm van verschil.
Als een rechtse klaagt over zijn baan of werkplek.. dat doet hij niet. Hij verandert van baan of start zijn eigen bedrijf.
Als een links iemand klaagt over zijn baan – dan ligt het aan de baas, het bedrijf of de collega's. Hij eist een collectieve overeenkomst, staking, veranderingen voor de hele buurt en protesteert tegen het bedrijf zodat het hem past.
Als een rechtse ontevreden is met zijn huis of huur, verhuist hij, renoveert hij of koopt hij iets anders.
Als een links iemand ontevreden is met zijn huis of huur, eist hij een huurstop, meer subsidies, reguleringen voor iedereen en protesteert hij tegen verhuurders en politici.
Als een rechtse faalt in een zakendeal of een investering die mislukt, staat hij op, klopt het stof af en probeert hij het morgen opnieuw.
Als een links iemand op de 24e geen geld meer heeft, geeft hij de rijken de schuld dat ze te veel hebben en meer moeten bijdragen, geeft hij de loterijwinst de schuld die vorige week niet binnenkwam en moppert hij dat hij zo'n pech heeft.
#STOPWOKE
@jorgemacri@LaBugsBunnyIA Estimado lamentablemente acá le dan la residencia a cualquiera y en unos minutos. Basta con ir a migraciones y ver que se reparten los DNI argentinos como si nada. Gracias igual por su gestión en CABA
Caso Tapia: ojalá EEUU haga algo, porque, acá, ni la Justicia ni el Gobierno quieren que la corrupción salga a la luz. La casta está muy en orden. Vivita y coleando.
FERIA JUDICIAL.
En Estados Unidos y en muchos países, la Justicia no se toma vacaciones.
Los jueces toman sus vacaciones de manera escalonada, pero el servicio de justicia no para.
Es como si en el sistema de salud, para que los médicos tuvieran vacaciones, debieran cerrar todos los hospitales y clínicas del país.
En Argentina, la Justicia está tan al pedo, que si trabajan o no, es lo mismo. Acá la Justicia no atiende en todo enero y dos semanas en julio.
Hoy, por ejemplo, si Cristina quisiera devolver la guita no puede porque estamos en feria.
Aunque para los Kirchner la feria judicial empezó en el 2003 y continúa...
Saludos
Hugo Villada (EVL)
Hoy nos enteramos por el llanto de Mandrilesio y la respuesta de Sturzenegger que en Argentina hay una ley que prohíbe los precios de oferta en libros.
Es decir, una ley que obliga a las librerías a vender los libros MÁS CAROS.
Gracias @luisnovaresio por mandarme la nota de la Cámara del Libro y otras. Veo que no fui persuasivo en la importancia de priorizar la libre elección de los individuos y participantes del mercado. Que no se vea que esta ley no es más que un cártel legal me sigue resultando sorprendente (vale acotar que dicen en su carta que si se deroga la ley los precios de los libros subirían, con lo que entiendo escriben algo que ni siquiera creen, porque si pensaran eso celebrarían la derogación).
Puedo compartir la preocupación por la lectura, la cultura y las librerías. Pero tanto mi opinión como la tuya, son irrelevantes. La única opinión relevante es la del consumidor. Y esta ley no afecta en nada la capacidad de los argentinos para seguir comprando en una librería si deciden hacerlo. En un ámbito de libertad será y debe ser el ciudadano quien elija el canal que prefiera.
Pero dicho esto quiero ofrecer una perspectiva desde el lugar del librero. Y usaré tu propio libro para ilustrarlo. No es una chicana, sino que sirve para demostrar que las lógicas de la venta de libros nada tienen que ver con la que existía al promulgarse la ley. Y que nadie puede escaparse a ellas, ni siquiera vos, que argumentás que no debiera permitirse que ningún punto de venta venda el libro más barato. Sin embargo si miramos las imágenes que adjunto es evidente que incluso tu libro se ofrece a precios muy diferentes por otros canales.
Hoy tu libro "Todo por Amor, pero no Todo" puede conseguirse a un precio en librerías, a otro muy inferior en Kindle o incluso escucharse en Audible por el costo de una suscripción o incluso formar parte de promociones donde el precio pasa a ser 0.
Mientras todo eso ocurre, tenemos una ley que le prohíbe a una librería decir: “Esta semana quiero vender este libro un 20% más barato" para atraer lectores a mí espacio, para invitar a conocer la librería o lo que fuere. ¿A quién protege exactamente esa prohibición?
El mayor desafío para las librerías ya no es la competencia de enfrente. Es Amazon, es Kindle, es Audible, son las plataformas digitales y los nuevos hábitos de consumo. Y frente a esa competencia, la ley actual no les da más herramientas. Les quita una potentísima: la competencia.
¿En un mundo donde un libro puede venderse por un valor en en papel, otro en Kindle o ser prácticamente gratis dentro de una suscripción, tiene sentido seguir prohibiendo que una librería haga un descuento? Creemos que no.
Creemos en la libertad. El presidente @JMilei quiere que Argentina sea el país más libre del mundo. La libertad va a significar más lectores y más acceso. Pero para los libreros parece casi una cuestión de supervivencia. VLLC!
Kicillof quiere volver a las reelecciones indefinidas que nosotros eliminamos. Otra vez elige gobernar para él y sus amigos, y no para la gente. https://t.co/R3SqrfhIqv
Una vez más me encuentro en las antípodas del pensamiento de @luisnovaresio que habla de crueldad por querer derogar la Ley 25.542. Me pregunto si Luis habrá leído lo que dice la ley. Me imagino que no, porque la ley que proponemos derogar solo prohíbe que se ofrezcan descuentos sobre los libros. Sí…, lo que leíste (y no es un fake): en Argentina existe una ley no te permite vender libros baratos, te obliga a venderlos a un precio uniforme en todo el país. Me contaba un librero amigo que en la última feria del libro quería vender las Crónicas de Narnia a 40.000 pesos, y que blandiendo esta ley lo obligaron a subirlo a 99.000 por ser el único precio admitido.
Me pregunto en que planeta de que universo, podría uno oponerse a que los libros lleguen más baratos a los consumidores. Me pregunto cómo puede ser que alguien piense que se defiende la cultura con libros caros e inaccesibles. Crueldad es, a nuestro entender, emitir leyes que perjudican al consumidor. Y para quienes amamos la lectura en todas sus formas una ley que encarece los libros nos parece un pecado capital.
¿De donde surge entonces esta diferente visión de quienes queremos que la cultura se difunda y llegue a todos en total libertad? Nosotros queremos eso y voy a asumir que Novaresio también. Pero la diferencia de visiones radica en donde se pone la centralidad. El presidente @JMilei pone la centralidad siempre en el individuo y su libertad. Desde esa perspectiva derogar esta ley es una obviedad, por el sencillo motivo que permitirá el acceso a libros más baratos. Novaresio no se interpela sobre el acceso a la cultura del individuo, de las familias, de los niños y adultos, es decir en proteger y facilitar el acceso a la lectura, sino que defiende la renta de un eslabón del negocio. Digo renta, porque obviamente hoy el sistema les ahorra la molestia de competir, cuando la competencia simplemente los obligaría a ofrecer más productos y a mejores precios. De hecho, no se entiende porque Novaresio piensa que eso los haría desaparecer. Simplemente tendrían que competir como hacen muchas otras actividades. Y ni siquiera está en juego la bibliodiversidad, que hoy en día se garantiza por canales electrónicos.
En definitiva, la discrepancia es profundamente cultural. Es la diferencia entre quienes defienden a un sistema y los intereses de ese sistema, o de quienes defendemos y protegemos al individuo. Es la diferencia entre defender un negocio protegido por una ley, o pensar en la gente. La ley que el presidente @JMilei está por mandar al Congreso promete este debate en varios frentes: farmacéuticos que defienden su negocio versus un presidente que defiende el acceso a la salud, corredores inmobiliarios que cuidan su quinta, versus reducir el costo de las transacciones inmobiliarias, un esquema por el que nos quedamos sin navegación vs. reducirle los costos de producción a nuestros productores. Esta ley promete este debate en múltiples frentes, porque ataca decenas de negocios que solo existen porque el poder autoritario del Estado empobreció a los argentinos para que esos negocios puedan existir. En el caso puntual que motiva esta reflexión es por la cultura y por la libertad que proponemos la derogación de la Ley 25.542. Quizás un día Luis repare en el ciudadano común, ese día seguramente coincidirá con nosotros. VLLC!
No existe una sola hectárea de la Patagonia entregada por Milei a Israel.
Pero sí existen las tierras que Cristina Kirchner le entregó a China.
Los cipayos siempre fueron los kukas.
En la Ciudad, el Centro Regional de Hemoterapia está cada vez más cerca de ser una realidad
Con más de 2.600 m² en reforma, estamos creando un espacio a la medida de las necesidades de todos los porteños.
Contundente!!!
Después de 14 años recuperamos la calificación B1 de Moody’s y tenemos la máxima nota subsoberana de la Argentina.
No hay fórmulas mágicas. Orden en las cuentas de la Ciudad y un país con una macroeconomía estable. Es por acá.