La vida nos desafía de formas que no planeamos. Duele aceptar que mi calidad de vida dependía de una obra social y que pasé cuatro años luchando en silencio, sin obtener respuestas.
Madurar es entender que ninguna relación funciona solo con amor, hay que construirla, mejorar individualmente, saber escuchar, dedicar tiempo de calidad, aprender a pedir perdón y a perdonar, y sobre todo, proteger un corazón que no es nuestro de cualquier cosa.