Hoy, hablando con una lideresa en el Chocó, me contó que la gente que tiene sus casas en pie está permaneciendo todo el día en la calle, sentadas en el andén, y que las familias están durmiendo todos en la sala y que no pegan el ojo. Todo, por miedo a que su casa se caiga en cualquier momento. El trauma que queda después de esta tragedia será difícil de sobrellevar. Esto en un país donde también las mujeres cargan el trauma de la guerra y la violencia que recae sobre sus cuerpos a diario, me ha hecho pensar que en este país hay territorios en donde tiembla todos los días. Esta red de solidaridad debe fortalecer lazos de protección y cuidado, de compromiso por las vidas de las mujeres y sus familias en las regiones violentadas. Una red que ahora es de apoyo en lo urgente pero que no debe ser asistencial sino de articulación y aprendizaje de los procesos que ya andan en esos territorios y que día a día entregan todo por el cuidado colectivo y de la sostenibilidad digna en los territorios. Tantos símbolos que hay en el miedo a entrar a casa por temor a que algo malo pase.
Agradecemos a todas las personas que se han sumado a esta articulación solidaria. Sé que no he repondido a todos los mensajes, pero han pasado cosas muy poderosas gracias a ustedes. Voy respondiendo de a pocos.
SEGUIMOS
Yo había planeado vivir en disociación estos 4 años pero es imposible, la situación es infinitas veces peor de lo que imaginaba. No me voy a cansar de maldecirlos, a todos los que vendieron nuestro país así.
Politizaron el futbol, la camiseta, la religión, las iglesias, les faltó la comida y la pola…ahora que el presidente manda besos y rechaza ayudas internacionales mientras hay una situación de emergencia nacional… ¿no hablamos de política?
Japón, experto en terremotos, y China, con miles de rescatistas y tecnología de búsqueda avanzada, ofrecen ayuda y siguen esperando. Si el que se demoraba era Petro, ya estarían pidiendo debates de control político. Como es Abelardo, ahora la paciencia es una virtud republicana.
Hoy llega a la presidencia un hombre que esencialmente odia a Colombia y a los colombianos. Nos ha llamado cafres, desagradecidos, se ha burlado de nuestra comida y por años le dio urticaria vivir en su propia tierra. Quiso ser italiano, en efecto es norteamericano. A este país sólo lo ha visto como un territorio de usufructo y saqueo para su enriquecimiento particular. Su candidatura y llegada al poder responden a ambiciones personalísimas alejadas de manera radical del servicio y la abnegación pública. Un ser vulgar, inescrupoloso, narcisista y con rasgos psicopáticos. Persecutor de la prensa, misógino, violento, racista y odiador de las diversidades. Ese es el presidente, no otro, y esa es su naturaleza.
Quiero desearnos valor civil, audacia, solidez y solidaridad para enfrentarlo. Estos cuatro años exigirán de todos lo mejor que podamos dar.
A mi si me importa un culo perder amistades o familiares por diferencias ideológicas, no está en mi tolerar esa manera tan retrógrada y fascista de ver el mundo.