Los que insisten en que el triunfo de AMLO fue “un tsunami” no entienden que no se trata de un fenómeno repentino tras una sacudida coyuntural, sino de un hartazgo social irritado tras años de gobiernos que invisibilizaron a los más.
Siguen sin entender que no entienden.
Más allá del partido y el candidato que resulte ganador, nosotros, los electores, ganamos muy cabrón. El 70% o más de participación es una respuesta histórica, un mensaje claro: nos cansamos del desgobierno. Ganamos. Nosotros. Todos.