Ayer, por primera vez, NO tomé la iniciativa de escribirle y desearle una feliz navidad a las personas que considero “especiales” en mi vida y me topé con la gran decepción de que “si no les escribo, no me escriben”
No se me va esta imagen de la cabeza. Solo tuvo 15 segundos para procesarlo todo, el tiempo suficiente para que su cuerpo le dijera que iba a morir y por eso comenzó a llorar. Es lo más duro que he visto en mi vida.