PASCUA
La losa está apartada.
La luz se desparrama
por la tierra.
Que no se rindan
los buscadores
de amaneceres.
No hay noche eterna.
No hay victoria para el mal.
El sepulcro está vacío.
La tristeza, bailando,
se transforma
en alegría.
El muro sellado
es ahora ventana.
Al otro lado, muestra
un paisaje desconocido.
Dicen que el Amor
pasea por la tierra nueva.
Aparece a quien lo llama.
Solo hay que pronunciar
su nombre
con fe.
Su nombre
sobre todo nombre.
Aparecido.
Cicatrizado.
Resucitado.
AMORES
Hay amores ciertos
y otros engañosos.
Amores fugaces,
y amor duradero.
Unos respondidos,
otros ignorados.
Los hay conocidos
y los hay secretos.
Están los que intentan
que no se les note,
y los que se gritan
a los cuatro vientos.
Amor intangible,
y amores concretos.
Amores felices,
y amores molestos.
Hay amor que asfixia,
y lo hay llevadero.
Unos, legendarios,
otros, olvidables
y otros, ya veremos.
Amores cansados
de tanto luchar,
o apenas brotando,
los amores nuevos.
Y luego, Tu amor.
inmortal, discreto,
que ni se negocia
ni nos pone precio,
que salta distancias
y atraviesa el tiempo,
que nos enamora
y nos vuelve espejo
del amor posible,
del amor eterno
Felices los infelices
que no pierden la esperanza,
los incompletos
que siguen creciendo,
los heridos
que se dejan lavar las llagas,
los vulnerables
que no se avergüenzan de serlo.
Felices los fracasados
que del golpe hacen escuela,
los olvidados
que recuerdan sin odio,
los diferentes
que se saben únicos,
los enfadados
que se ríen de sí mismos.
Felices los preocupados
que bailan sobre charcos,
los tímidos
que alzan la voz,
los profetas
que rompen candados,
los creyentes
que preguntan.
Felices, en este mundo turbulento,
los buscadores de Dios.
«Felices» @jmolaizola
«Pedir conocimiento interno de tanto bien recibido» [EE 233] es pedir una mirada nueva sobre nosotros mismos; una mirada interior sobre los rostros que nos hace presentir cuánto amor los atraviesa; una mirada limpia que nos ayude a descubrir los puntos de luz que brotan de las heridas y las perlas de humanidad ocultas en los márgenes de la vida.
Qué extraño que se esconda a plena vista.
Y sin embargo así es tu amor, tan evidente.
Lo buscamos en parajes escondidos
mientras tú nos lo llueves en las manos.
Nos hemos empeñado en no entender
que tu gracia está cerca, como el aire,
como el agua que baila con la arena,
como el ruido que ya ni percibimos.
No hay cofre que retenga tu riqueza
ni losa que encadene soledades.
No hay escasez de tu entrega infinita
ni cláusula que aleje tu evangelio.
Desenterremos tantas convicciones
que quedaron sepultadas por el tedio.
Es hora de volver a abrir los ojos.
«El tesoro» @jmolaizola
No nos saciará
el pan de unos pocos,
la fiesta exclusiva,
o el amor tasado.
No nos llenará
la voz sin raíz,
el hoy sin historia,
el gesto sin alma.
Pobres de nosotros,
eternos clientes
de pobres quimeras
usuarios voraces
de ruido y apariencias.
Un instante de hartura,
y de nuevo, hambre.
Y mientras, tú,
a nuestro lado,
te ofreces
sin imponerte,
pan de todos,
banquete abierto,
amor sin medida.
Tú nos llamas.
Palabra cierta,
relato eterno,
abrazo que, desde la cruz,
vence a la soledad.
¿Te reconoceremos,
o seguiremos distraídos,
persiguiendo fantasmas,
alimentándonos de ilusiones,
y confundiendo ídolos con dioses?
«Búsqueda» @jmolaizola
Sin pronunciar palabra
habló su vida.
Sin exigir respuestas
las encontró en sueños.
Su hágase fue callado.
Su entrega, discreta.
Su huella, perenne.
Su memoria fecunda.
Su escuela fértil.
Su viaje incierto.
Y así, sin alardes ni artificio
al mismo Dios
ofreció un nombre.
«El hombre de los sueños» @jmolaizola
Las bienaventuranzas son todo lo contrario de cualquier manual de “… pasos hacia la felicidad”. Son un grito de esperanza, una opción por el realismo y el reconocimiento de que felicidad no es bienestar, sino algo mucho más profundo.
Felices los infelices
que no pierden la esperanza,
los incompletos
que siguen creciendo,
los heridos
que se dejan lavar las llagas,
los vulnerables
que no se avergüenzan de serlo.
Felices los fracasados
que del golpe hacen escuela,
los olvidados
que recuerdan sin odio,
los diferentes
que se saben únicos,
los enfadados
que se ríen de sí mismos.
Felices los preocupados
que bailan sobre charcos,
los tímidos
que alzan la voz,
los profetas
que rompen candados,
los creyentes
que preguntan.
Felices, en este mundo turbulento,
los buscadores de Dios.
«Felices» @jmolaizola
Solo cuando aprendes a mirar y vas más allá de la apariencia descubres el mañana donde hará “buen tiempo”. Es el ejercicio diario de la esperanza. Feliz día!
Rumbo a Sevilla. Esta tarde nos vemos... En el fondo la cuestión es, ¿por qué, si es tan buena noticia, no se vive así (a veces ni nosotros mismos)? ¿No será que lo tenemos domesticado, para que acompañe pero no incordie?
También nosotros nos rompemos a veces por dentro y nos cansamos. Pero de eso va la vida: de rompernos un poco por otros, de aceptar cansarnos por otros. Porque vivir no es sólo cuidarse, sino abrir la puerta a esas fatigas propias que a otros descansan.
Pues sí, al cielo tenemos que llegar cansados. Pero no de cualquier forma, sino con ese cansancio bueno de haber vivido con hondura, humildad y firmeza la fe. Con ese cansancio dulce de habernos dado a los demás. Con ese cansancio santo que deja haber amado.
https://t.co/7sdo2GWD8v
Sí, Señor, yo te pido
el pan de cada día,
la paz en mis fronteras,
la luz de tu palabra.
Pido que no me falte
sencillez en los gestos,
cordura en el afecto,
limpieza en la mirada.
Busco tu voz discreta
que ni grita ni abruma,
tu presencia callada
que todo lo transforma.
Voy buscando en mi entorno
de tu paso las huellas,
de tu cruz las secuelas,
de tu amor los reflejos.
Y llamo, sí, te llamo
en los días felices
y en las noches oscuras.
Es tu nombre un tesoro
que comparto, en voz baja,
sintiendo que al llamarte
la bruma se disipa
y enciendes la esperanza.
La Ascensión
Magdalena luchó por retenerte.
Los de Emaús alargaron la velada.
Tomás quiso tocar para creerlo.
Pedro ya no sabía de heroísmos.
Eran supervivientes de un naufragio.
Vagabundos buscando su destino.
Regresó la alegría a cuentagotas.
Comían de tu pan y tu palabra.
Pensaron que esta vez, resucitado,
al fin te mostrarías para todos.
Que no habría lugar para la duda.
Que serías un Dios más evidente.
Y de nuevo elegiste otro camino.
Te marchaste, dejando que el silencio
lo llenase una historia compartida.
Les pediste que fueran tus testigos.
Los enviaste cargados de ilusiones
a gritar que el amor había vencido.
Encontraron talentos que ignoraban,
disiparon tinieblas en tu nombre.
Devolvieron el color a la grisura.
Poblaron de esperanza el horizonte.
Descubrieron señales que mostraban
que tu ausencia es un modo de quedarte.
Te vas para volver, eso prometes.
Y nunca dejaremos de esperarte.