Y justo en ese momento, justo en ese preciso instante, Luka Modric se dio cuenta que su historia en Copas del Mundo había terminado.
Se alejó de los abrazos de los jugadores de Portugal y se distanció un poco de sus compañeros. Simplemente se quedó solo en la cancha asimilando el final definitivo de su último baile mundialista.
No tienes nada que reprocharte, leyenda. Te fuiste luchando hasta el final y compitiendo con honor hasta el último segundo.
Jamás olvidaremos al mediocampista que guió a la Selección de Croacia a las mejores actuaciones mundialistas de toda us historia. Nunca olvidaremos a la leyenda que, teniendo casi 41 años de edad, compitió en una justa mundialista como si todavía fuera un juvenil.
Hoy finalizó tu historia mundialista, pero tus funciones no serán olvidadas. Gracias por tu señorío. Gracias por tu grandeza. Gracias por tu clase. Gracias por tu elegancia. Y, sobre todo, gracias por tu fútbol.
"NO LLORES PORQUE TERMINÓ, SONRÍE PORQUE SUCEDIÓ".
Hay actores que fingen llorar en pantalla. Y luego está Emma D’Arcy, cuya entrega es tan absoluta que hasta un moco involuntario termina por convencernos de que no estamos viendo una interpretación, sino una emoción real. Denle el Emmy de una vez.