Pensándolo bien
El fenómeno de las plazas Bolívar
Ernesto Villegas Poljak
El sargento Apascacio Mata, custodio de la Plaza Bolívar de Caracas, detuvo nuestro paso con una mezcla de reproche y amabilidad.
—Señora, no puede pasar así frente al Libertador.
El desconcierto exorbitó los verdes ojos de Maja Poljak. Ella me llevaba de la mano. La suya apretó la mía más fuerte que de costumbre.
La explicación estaba en su mano izquierda. Colgaba de ella, enrojeciéndola, una bolsa plástica de regular tamaño. Dentro iban mis útiles escolares, recién comprados en una papelería del casco central. Varios cuadernos marca Caribe, libros con sello de la editorial española Santillana, una caja de creyones Berol Prisma Color y una resma de papel, entre otros, aconsejaban por su peso atravesar la plaza en forma diagonal, pasando muy cerca de la estatua ecuestre que preside la manzana histórica.
Era la ruta más corta hacia la Contraloría Municipal del Distrito Federal, en la esquina de Santa Capilla. Mi mamá trabajó allí como jefa del archivo durante más de dos décadas. Parte de mi infancia la pasé jugando entre esos archivadores metálicos. En horas del almuerzo, madre e hijo solíamos cruzar la plaza para escapar hacia los cines Principal, Rialto o Ávila, donde proyectaban funciones de “cine continuado”, muchas de ellas todavía en blanco y negro.
El funcionario de la Policía Metropolitana, de pulcro uniforme azul, explicó:
—Por respeto al Libertador está prohibido transitar con bolsas plásticas por la plaza Bolívar.
No nos quedó más remedio que renunciar a la hipotenusa de aquella geometría y tomar la ruta más larga. Todo para no incurrir en una “falta de respeto” al Padre de la Patria, según los cánones de los años 70 del siglo pasado. Nada menos.
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¡Histórico triunfo para Venezuela! 🇻🇪🥇
Nuestra vinotinto ha hecho historia, 28 años después conquistan la medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026.
¡Felicitaciones a nuestros campeones por esta victoria ! Celebramos Cada esfuerzo, cada gol y cada jugada de entrega absoluta en la cancha.
Gracias por esta alegría muchachos ¡Venezuela entera los aplaude de pie! 👏⚽
Desde la Delegación Permanente de la República Bolivariana de Venezuela 🇻🇪 en la UNESCO defenderemos nuestros intereses nacionales y junto a otros pueblos del mundo lucharemos, como decía el cantor del Pueblo, Alí Primera, por una humana Humanidad. ¡Viva Venezuela, mi Patria querida!
@venunesco
#venezuela
#venezuelaenunesco
Pensándolo bien
Venezuela en la UNESCO
Ernesto Villegas Poljak
De chamo me cautivaron muchos libros y autores, entre ellos las novelas y relatos de Alfredo Bryce Echenique (Lima, 1939-2026), llegados a nuestra casa materna en Coche gracias a mi hermana Esperanza, clienta fija del portugués Sergio Alves Moreira en la librería Divulgación del centro comercial Los Chaguaramos.
Desde Tantas veces Pedro (1977) hasta Guía triste de París (1999) y La amigdalitis de Tarzán (1999), pasando por La vida exagerada de Martín Romaña (1981), El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz (1985) y La última mudanza de Felipe Carrillo (1988) —este último mi regalo de cuando cumplí 19 años—, recuerdo esos títulos por sus intensos avatares amorosos en la capital de Francia, los dolores del desarraigo y las evocaciones existenciales del autor con respecto a su Perú natal.
Quizá uno de esos tomos fue el que acaparaba mi atención cuando mi viejo, Cruz Villegas, me interrumpió para darme un consejo que escondía algo de ternura y mucho de sabiduría: “Hijo, aproveche para leer ahorita porque después ya no tendrá tiempo”.
Mucho después, cuando publicamos su libro póstumo Cuando yo tenga mis manos (2015), que recoge poemas y relatos inéditos, descubrí a un joven Cruz que devoraba libros con frenesí junto a otros muchachos de su época con inquietudes políticas y literarias. “Teníamos fiebre de saber”, refirió.
***
Mi primera vez en París fue hace más de tres lustros, cuando vine invitado por el entonces embajador venezolano en Francia, Jesús Arnaldo Pérez, para presentar mi libro Abril, golpe adentro (2009).
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📌 Venezuela en la Unesco
De chamo me cautivaron muchos libros y autores, entre ellos las novelas y relatos de Alfredo Bryce Echenique (Lima, 1939-2026), llegados a nuestra casa materna en Coche gracias a mi hermana Esperanza, clienta fija del portugués Sergio Alves Moreira en la librería Divulgación del centro comercial Los Chaguaramos.
Desde Tantas veces Pedro (1977) hasta Guía triste de París (1999) y La amigdalitis de Tarzán (1999), pasando por La vida exagerada de Martín Romaña (1981), El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz (1985) y La última mudanza de Felipe Carrillo (1988) —este último mi regalo de cuando cumplí 19 años—, recuerdo esos títulos por sus intensos avatares amorosos en la capital de Francia, los dolores del desarraigo y las evocaciones existenciales del autor con respecto a su Perú natal.
Quizá uno de esos tomos fue el que acaparaba mi atención cuando mi viejo, Cruz Villegas, me interrumpió para darme un consejo que escondía algo de ternura y mucho de sabiduría: “Hijo, aproveche para leer ahorita porque después ya no tendrá tiempo”.
Mucho después, cuando publicamos su libro póstumo Cuando yo tenga mis manos (2015), que recoge poemas y relatos inéditos, descubrí a un joven Cruz que devoraba libros con frenesí junto a otros muchachos de su época con inquietudes políticas y literarias. “Teníamos fiebre de saber”, refirió.
*
Mi primera vez en París fue hace más de tres lustros, cuando vine invitado por el entonces embajador venezolano en Francia, Jesús Arnaldo Pérez, para presentar mi libro Abril, golpe adentro (2009).
En esa ocasión, marzo de 2010, también visité las ciudades de Toulouse y Pau, en el sudeste francés, donde intervine junto a los recordados Roberto Hernández Montoya (1947-2023) y Fausto Torella (1955-2020), así como Maurice Lemoine y Andrés Bansart, en el Seminario “El bolivarianismo: de Simón Bolívar a Hugo Chávez”, organizado por Jean Ortiz (1928-2023) en el marco del Festival CulturAmérica, apoyado por el Instituto de Estudios Ibéricos e Iberoamericanos de la Universidad de Pau y de los Países del Adour (UPPA).
Luego, en mi antigua condición de Ministro del Poder Popular para la Cultura, vine en distintas ocasiones para participar en actividades relacionadas con la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura (UNESCO) fundada en esta ciudad el 16 de noviembre de 1945.
En su sede de Fontenoy tuve el honor de consignar los expedientes de postulación de varias manifestaciones culturales venezolanas a las listas del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, entre ellos los del joropo, la arepa venezolana y los palmeros de Chacao y La Asunción, así como el del casabe, este último en conjunto con República Dominicana, Cuba, Honduras y Haití.
Venezuela acumula, desde 2012, once elementos del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad impulsados por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura a través del Centro de la Diversidad Cultural, que dirige Benito Yrady, siempre de la mano de las comunidades practicantes. El próximo en ser evaluado y seguramente inscrito: el Tamunangue o Sones de Negro. ¡Na guará!
En el ejercicio de aquella responsabilidad ministerial me tocó también representar a Venezuela en dos convocatorias de alto nivel realizadas por la Unesco: la II y III Conferencia Mundial de Políticas Culturales y Desarrollo Sostenible (Mondiacult), en México en 2022 y en Barcelona (España) en 2025.
*
Este nuevo paso por París tiene una significación especial para mí: vine a entregar credenciales como Embajador-Delegado Permanente de Venezuela ante la Unesco.
La sencilla ceremonia tuvo lugar, con las formalidades de rigor, el pasado 28 de julio, día del cumpleaños 72 del comandante Hugo Chávez, a un mes y cuatro días del doble terremoto del 24 de Junio y a casi siete meses del secuestro del presidente Nicolás Maduro.
Khaled El-Enany, director general de la Unesco, recibió el documento firmado por el canciller venezolano Félix Plascencia, con lo cual quedó en firme la designación realizada por su antecesor, Yván Gil, por instrucciones de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
A ella mi agradecimiento por el inmerecido honor, que procuraré corresponder con estudio, rigor y diálogo permanente en defensa de nuestros intereses nacionales y de una humana Humanidad.
De nacionalidad egipcia, El-Enany es el primer árabe y el segundo africano en ejercer la Dirección General de la Unesco. Fue electo con 172 votos, incluido el de Venezuela, frente a solo dos de su competidor, el 6 de noviembre de 2025.
Antes de su actual cargo El-Enany fue Ministro de Antigüedades de Egipto por varios años. Le correspondió fusionar ese ministerio con el de Turismo e impulsar la culminación del Gran Museo Egipcio de El Cairo.
Previo a su elección visitó 65 países en 30 meses exponiendo su propuesta de una “UNESCO para la gente”, que pretende enfatizar el carácter técnico del organismo mediante su “despolitización”. Con ella busca avanzar en condiciones desafiantes, anunciado como está el retiro de EEUU para este 31 de diciembre, lo que supondrá una merma del 8% del presupuesto anual de la organización.
Al Director General le trasladé el saludo de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y agradecí tanto su hospitalidad conmigo como la solidaridad de Unesco con Venezuela en medio de la tragedia causada por los terremotos del 24 de junio.
La directora de la oficina regional de Unesco para Venezuela, Cuba, República Dominicana y Haití, la francesa Anne Lamaistre, me hizo el honor de hacerse presente durante la entrega de credenciales, un gesto tan inusual como amistoso que agradezco especialmente.
Lamaistre y el responsable de la unidad de educación de su oficina, el chileno Henry Renna, viajaron a Venezuela a mediados de julio para evaluar los estragos del terremoto y establecer junto a los ministerios correspondientes fórmulas de cooperación post-sísmica en los ámbitos de la Unesco, especialmente en cultura y educación.
*
En sus palabras de bienvenida El-Enany destacó el papel cumplido por Venezuela en la Unesco, especialmente al frente del Grupo de Trabajo sobre inclusión de las personas con discapacidad, el cual lideró con acierto mi antecesor, Rodulfo Pérez, y que estamos comprometidos a potenciar.
Garantizó que durante nuestra misión encontraremos apoyo total y plena disponibilidad en las distintas instancias de la UNESCO.
Reconoció que existe una crisis en todo el sistema multilateral, incluida la Unesco, que va más allá de lo presupuestario. La definió como una crisis de confianza entre los estados miembros y entre estos y la institucionalidad, por lo que insistirá en el carácter técnico de los debates en torno a la cultura, ciencia, educación y comunicación, sin tomar partido y asumiendo neutralidad allá donde existan conflictos.
“Le deseo un excelente mandato. Su país ha pasado recientemente por pruebas difíciles, tanto políticas como naturales. Esté completamente seguro de que seguiremos a su lado”, expuso.
Bajo el mandato de Él-Enany, la Unesco se ha propuesto un objetivo que, de entrada, excede lo estrictamente técnico: la regulación ética de la Inteligencia Artificial.
Al respecto, ambos coincidimos en resaltar los aportes que ha hecho el Papa León XIV a través de su encíclica Magnífica Humanitas. Precisamente, el líder religioso será recibido en la sede de la Unesco en París el próximo 25 de septiembre para abordar el tema.
También estuvieron presentes en este primer encuentro con el Director General nuestra Encargada de Negocios en Francia, Martha Bolívar, el profesor Pedro Calzadilla y Carmelo Borrego —ministros consejeros de nuestra Delegación ante Unesco— y nuestro buen amigo Andrés Bansart, nacido en Bélgica y nacionalizado francés, profesor jubilado de la Universidad Simón Bolívar, teórico del Ecosocialismo y venezolano por adopción irrevocable.
Luego de la presentación de credenciales me entrevisté con Lidia Arthur Brito, adjunta al Director General para la prioridad África y Relaciones Exteriores de Unesco, originaria de Mozambique, y su diligente equipo.
*
Con una “fiebre de saber” parecida a la del joven Cruz y una nostalgia por el terruño similar a la de Bryce Echenique asumo honrado esta tarea.
Agradezco infinitamente a Últimas Noticias por permitirme esta ventana de comunicación con mis compatriotas desde esta ciudad que, allá por 1804, fue decisiva para encender la llama revolucionaria en el corazón del joven Simón Bolívar, donde el nombre de Francisco de Miranda brilla en letras doradas desde el Arco del Triunfo como uno de los héroes de la Revolución Francesa y donde tantos otros venezolanos han hallado espacio para engrandecer la cultura, las ciencias y la educación de nuestra Patria querida.
París, 4 de agosto de 2026
https://t.co/lzI0cKQYhA
📌 Venezuela en la Unesco
De chamo me cautivaron muchos libros y autores, entre ellos las novelas y relatos de Alfredo Bryce Echenique (Lima, 1939-2026), llegados a nuestra casa materna en Coche gracias a mi hermana Esperanza, clienta fija del portugués Sergio Alves Moreira en la librería Divulgación del centro comercial Los Chaguaramos.
Desde Tantas veces Pedro (1977) hasta Guía triste de París (1999) y La amigdalitis de Tarzán (1999), pasando por La vida exagerada de Martín Romaña (1981), El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz (1985) y La última mudanza de Felipe Carrillo (1988) —este último mi regalo de cuando cumplí 19 años—, recuerdo esos títulos por sus intensos avatares amorosos en la capital de Francia, los dolores del desarraigo y las evocaciones existenciales del autor con respecto a su Perú natal.
Quizá uno de esos tomos fue el que acaparaba mi atención cuando mi viejo, Cruz Villegas, me interrumpió para darme un consejo que escondía algo de ternura y mucho de sabiduría: “Hijo, aproveche para leer ahorita porque después ya no tendrá tiempo”.
Mucho después, cuando publicamos su libro póstumo Cuando yo tenga mis manos (2015), que recoge poemas y relatos inéditos, descubrí a un joven Cruz que devoraba libros con frenesí junto a otros muchachos de su época con inquietudes políticas y literarias. “Teníamos fiebre de saber”, refirió.
*
Mi primera vez en París fue hace más de tres lustros, cuando vine invitado por el entonces embajador venezolano en Francia, Jesús Arnaldo Pérez, para presentar mi libro Abril, golpe adentro (2009).
En esa ocasión, marzo de 2010, también visité las ciudades de Toulouse y Pau, en el sudeste francés, donde intervine junto a los recordados Roberto Hernández Montoya (1947-2023) y Fausto Torella (1955-2020), así como Maurice Lemoine y Andrés Bansart, en el Seminario “El bolivarianismo: de Simón Bolívar a Hugo Chávez”, organizado por Jean Ortiz (1928-2023) en el marco del Festival CulturAmérica, apoyado por el Instituto de Estudios Ibéricos e Iberoamericanos de la Universidad de Pau y de los Países del Adour (UPPA).
Luego, en mi antigua condición de Ministro del Poder Popular para la Cultura, vine en distintas ocasiones para participar en actividades relacionadas con la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura (UNESCO) fundada en esta ciudad el 16 de noviembre de 1945.
En su sede de Fontenoy tuve el honor de consignar los expedientes de postulación de varias manifestaciones culturales venezolanas a las listas del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, entre ellos los del joropo, la arepa venezolana y los palmeros de Chacao y La Asunción, así como el del casabe, este último en conjunto con República Dominicana, Cuba, Honduras y Haití.
Venezuela acumula, desde 2012, once elementos del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad impulsados por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura a través del Centro de la Diversidad Cultural, que dirige Benito Yrady, siempre de la mano de las comunidades practicantes. El próximo en ser evaluado y seguramente inscrito: el Tamunangue o Sones de Negro. ¡Na guará!
En el ejercicio de aquella responsabilidad ministerial me tocó también representar a Venezuela en dos convocatorias de alto nivel realizadas por la Unesco: la II y III Conferencia Mundial de Políticas Culturales y Desarrollo Sostenible (Mondiacult), en México en 2022 y en Barcelona (España) en 2025.
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Este nuevo paso por París tiene una significación especial para mí: vine a entregar credenciales como Embajador-Delegado Permanente de Venezuela ante la Unesco.
La sencilla ceremonia tuvo lugar, con las formalidades de rigor, el pasado 28 de julio, día del cumpleaños 72 del comandante Hugo Chávez, a un mes y cuatro días del doble terremoto del 24 de Junio y a casi siete meses del secuestro del presidente Nicolás Maduro.
Khaled El-Enany, director general de la Unesco, recibió el documento firmado por el canciller venezolano Félix Plascencia, con lo cual quedó en firme la designación realizada por su antecesor, Yván Gil, por instrucciones de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
A ella mi agradecimiento por el inmerecido honor, que procuraré corresponder con estudio, rigor y diálogo permanente en defensa de nuestros intereses nacionales y de una humana Humanidad.
De nacionalidad egipcia, El-Enany es el primer árabe y el segundo africano en ejercer la Dirección General de la Unesco. Fue electo con 172 votos, incluido el de Venezuela, frente a solo dos de su competidor, el 6 de noviembre de 2025.
Antes de su actual cargo El-Enany fue Ministro de Antigüedades de Egipto por varios años. Le correspondió fusionar ese ministerio con el de Turismo e impulsar la culminación del Gran Museo Egipcio de El Cairo.
Previo a su elección visitó 65 países en 30 meses exponiendo su propuesta de una “UNESCO para la gente”, que pretende enfatizar el carácter técnico del organismo mediante su “despolitización”. Con ella busca avanzar en condiciones desafiantes, anunciado como está el retiro de EEUU para este 31 de diciembre, lo que supondrá una merma del 8% del presupuesto anual de la organización.
Al Director General le trasladé el saludo de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y agradecí tanto su hospitalidad conmigo como la solidaridad de Unesco con Venezuela en medio de la tragedia causada por los terremotos del 24 de junio.
La directora de la oficina regional de Unesco para Venezuela, Cuba, República Dominicana y Haití, la francesa Anne Lamaistre, me hizo el honor de hacerse presente durante la entrega de credenciales, un gesto tan inusual como amistoso que agradezco especialmente.
Lamaistre y el responsable de la unidad de educación de su oficina, el chileno Henry Renna, viajaron a Venezuela a mediados de julio para evaluar los estragos del terremoto y establecer junto a los ministerios correspondientes fórmulas de cooperación post-sísmica en los ámbitos de la Unesco, especialmente en cultura y educación.
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En sus palabras de bienvenida El-Enany destacó el papel cumplido por Venezuela en la Unesco, especialmente al frente del Grupo de Trabajo sobre inclusión de las personas con discapacidad, el cual lideró con acierto mi antecesor, Rodulfo Pérez, y que estamos comprometidos a potenciar.
Garantizó que durante nuestra misión encontraremos apoyo total y plena disponibilidad en las distintas instancias de la UNESCO.
Reconoció que existe una crisis en todo el sistema multilateral, incluida la Unesco, que va más allá de lo presupuestario. La definió como una crisis de confianza entre los estados miembros y entre estos y la institucionalidad, por lo que insistirá en el carácter técnico de los debates en torno a la cultura, ciencia, educación y comunicación, sin tomar partido y asumiendo neutralidad allá donde existan conflictos.
“Le deseo un excelente mandato. Su país ha pasado recientemente por pruebas difíciles, tanto políticas como naturales. Esté completamente seguro de que seguiremos a su lado”, expuso.
Bajo el mandato de Él-Enany, la Unesco se ha propuesto un objetivo que, de entrada, excede lo estrictamente técnico: la regulación ética de la Inteligencia Artificial.
Al respecto, ambos coincidimos en resaltar los aportes que ha hecho el Papa León XIV a través de su encíclica Magnífica Humanitas. Precisamente, el líder religioso será recibido en la sede de la Unesco en París el próximo 25 de septiembre para abordar el tema.
También estuvieron presentes en este primer encuentro con el Director General nuestra Encargada de Negocios en Francia, Martha Bolívar, el profesor Pedro Calzadilla y Carmelo Borrego —ministros consejeros de nuestra Delegación ante Unesco— y nuestro buen amigo Andrés Bansart, nacido en Bélgica y nacionalizado francés, profesor jubilado de la Universidad Simón Bolívar, teórico del Ecosocialismo y venezolano por adopción irrevocable.
Luego de la presentación de credenciales me entrevisté con Lidia Arthur Brito, adjunta al Director General para la prioridad África y Relaciones Exteriores de Unesco, originaria de Mozambique, y su diligente equipo.
*
Con una “fiebre de saber” parecida a la del joven Cruz y una nostalgia por el terruño similar a la de Bryce Echenique asumo honrado esta tarea.
Agradezco infinitamente a Últimas Noticias por permitirme esta ventana de comunicación con mis compatriotas desde esta ciudad que, allá por 1804, fue decisiva para encender la llama revolucionaria en el corazón del joven Simón Bolívar, donde el nombre de Francisco de Miranda brilla en letras doradas desde el Arco del Triunfo como uno de los héroes de la Revolución Francesa y donde tantos otros venezolanos han hallado espacio para engrandecer la cultura, las ciencias y la educación de nuestra Patria querida.
París, 4 de agosto de 2026
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Hoy tuve el honor de entregar al Director General de la UNESCO 🇺🇳, Khaled El-Enany, las cartas credenciales como Embajador-Delegado Permanente de la República Bolivariana de Venezuela 🇻🇪 ante ese organismo multilateral para la educación, la ciencia y la cultura con sede en París, Francia 🇫🇷. Al alto funcionario, de origen egipcio 🇪🇬, agradecí en nombre de la Presidenta Encargada @delcyrodriguezv y del pueblo venezolano la solidaridad de la UNESCO, como del resto del sistema de Naciones Unidas, ante la emergencia nacional por los terremotos del pasado 24 de junio. Asimismo reiteré el compromiso de Venezuela con el multilateralismo, la Carta de la ONU y los textos fundamentales de la UNESCO. El Director General, quien ejerce la responsabilidad desde noviembre de 2025, me extendió la bienvenida, remarcó su solidaridad ante la tragedia y destacó el papel cumplido Venezuela en el seno de la organización, el cual ahora nos corresponde mantener y potenciar en favor del pueblo venezolano y de una humana Humanidad. Me hizo el honor de acompañarnos en la ceremonia la directora regional de UNESCO Anne Lemaistre, así como nuestra Encargada de Negocios en Francia, Martha Bolívar, y parte de la delegación ante el organismo: el profesor Pedro Calzadilla y Carmelo Borrego, ministros consejeros, además de un insigne invitado, el querido intelectual venezolano Andrés Bansart. Luego de la presentación de credenciales sostuve un primer y grato encuentro de trabajo con Lidia Arthur Brito, adjunta al Director General para la prioridad África y Relaciones Exteriores de UNESCO, originaria de Mozambique 🇲🇿, y su diligente equipo. Asumo esta nueva experiencia diplomática con gratitud y compromiso con Venezuela, nuestra Patria querida.
La Delegación Permanente de la República Bolivariana de Venezuela ante la UNESCO inaugura sus canales oficiales para acercar a los pueblos del mundo al trabajo que desarrollamos en educación, ciencia, cultura, comunicación y patrimonio. Síguenos en @VenUNESCO
y centros de formación con miras al nuevo año escolar, en la evaluación de infraestructuras educativas, culturales y comunicacionales, así como en el acompañamiento psicoemocional al personal docente y estudiantes, entre otras iniciativas enmarcadas en las competencias UNESCO
Una misión de UNESCO arribó a Venezuela para coordinar mecanismos de cooperación post-sismos en los ámbitos del mandato de esa organización: educación, cultura, ciencia y comunicación.
Luego sostuvieron un encuentro con los ministros de la Vicepresidencia Social, encabezada por Héctor Rodríguez, a cuyos integrantes presentaron un conjunto de propuestas preliminares para acompañar al Gobierno Nacional en la recuperación y reapertura de escuelas, universidades...
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