Miraba atento a las personas que se desvanecían por su lado. Aquella persona carecía de grandes y atentos ojos cafés que podrían ver hasta lo más profundo de tu alma, pero le frustraba el que nadie podría escuchar en esos ojos, los gritos de ayuda que habitaban en su pequeño...
El filo de los pensamientos hace que la marea roja manche todo a su alrededor, haciendo que la persona que nade en ella, sufra y se hunda entre las filosas piedras
Todo se volvió un rojo vivo, un rojo que brillaba en la oscuridad que abundaba en las profundidades, un rojo que dolía, un rojo que me olvidaba, un rojo lleno de dolor.
La canción que escuchaba a diario, me hacia sentir una persona tranquila, pero del día a la mañana se volvió una canción llena de inseguridades y miedos, que ahora ni cantarla puedo. Pero ¿Qué se supone que haga si me encanta esa canción?
Pude sacarme algunas pequeñas piedras que me sumergían en el inmenso mar, pero aún tengo tantas piedras que se que al día de mañana nuevamente aparecerán en mis bolsillos, haciéndome empezar desde cero. Que estresante es vivir.
Pequeño ser vivo de patas largas y delgadas, aún vives en mi mente a diario, pero quisiera que vivieras a mi lado para poder hacer todo lo que no pude hacer en ese entonces.